julio 30, 2010

El fin no justifica los medios

julio 30, 2010 3
Por: Juan Pablo Martínez Guzmán

Por más diferencias ideológicas que tengan los Presidentes de América Latina, hay algo que parecen tener todos en común: mentalidad maquiavélica. Para quienes no conocen el origen de dicho término, éste se refiere a la corriente de pensamiento iniciada por el filósofo y político italiano de los siglos XV y XVI, Niccolo dei Machiavelli. Una de sus frases más famosas es ‘el fin justifica los medios’. Tras dicho argumento, Machiavelli defendía su idea de que los gobernantes no deben pensar ni en la moral, ni en la ética de sus acciones, sino únicamente en conseguir el resultado final.

Los políticos en general han sido grandes seguidores del pensamiento maquiavélico. Las artimañas, exabruptos y escándalos de los líderes políticos son parte de la historia de relativamente todos los países del mundo. En América Latina estas prácticas siguen tan vigentes como en épocas coloniales. Basta revisar brevemente lo que sucede en algunos países para darnos cuenta cómo nuestros caricaturescos gobiernos hacen lo que se les viene en gana escudándose tras un siempre debatible bien común.

El ejemplo más reciente de esta actitud es el altercado entre Colombia y Venezuela. El todavía Presidente colombiano, Álvaro Uribe, ha dado otro mal ejemplo de autoritarismo e irresponsabilidad al hacer acusaciones a Venezuela durante esta última cumbre de la OEA. El problema no está en sacar al descubierto nueva evidencia de los vínculos del Gobierno venezolano con las FARC, sino en hacerlo a dos semanas de dejar la presidencia y en perjuicio de la política reconciliatoria que intenta implantar el futuro Presidente Santos, quien ha declarado que mientras no normalice relaciones con Venezuela, no conseguirá su cooperación en la lucha contra la guerrilla. Analistas políticos aseguran que ésta es la respuesta de Uribe a la reciente confirmación de varios de sus opositores dentro del futuro gabinete de Santos. A Uribe no le importó que sus acciones signifiquen un duro golpe para el futuro Presidente de su país, con tal de propinarle otro igual a su contraparte venezolano.

A nivel Latinoamericano hay algunos otros sucesos de carácter similar. Honduras fue testigo de dos casos en un rango de tiempo muy corto. Primero, Manuel Zelaya no escatimó recursos en su intento de perpetuarse en el poder. A renglón seguido, los opositores pisotearon la Ley justificándose en la ‘necesidad’ de destituir al mismo Zelaya. Le invito a que revise lo que sucede en el resto de Latinoamérica para que vea que estas prácticas son la norma, no la excepción.

La situación más triste para nosotros será la que se dé en nuestro país. Lamentablemente basta con revisar lo sucedido durante esta última semana cuando el Gobierno utilizó las prácticas políticas de siempre para aprobar la nueva Ley de Hidrocarburos. Este tipo de artimañas son justamente contra las que nos prometieron luchar.

Ojalá llegue el momento en que, tanto en nuestro país como en el resto de América Latina, entendamos que el fin no puede justificar los medios. No solo lo digo por las atrocidades que se cometen en busca de un determinado fin, sino también por lo fácil que es cegarse por un fin u objetivo equivocado.

julio 23, 2010

Doble discurso sobre democracia en Honduras

julio 23, 2010 14
por Héctor Yépez Martínez


Rafael Correa se rehúsa a aceptar el retorno de Honduras a la Organización de Estados Americanos (OEA), hasta que no se sancione a los responsables del golpe de Estado contra Manuel Zelaya, a pesar de que el pueblo hondureño ya eligió a Porfirio Lobo como su Presidente.

Un breve recuento: Zelaya fue derrocado por intentar llevar a cabo una consulta popular en contra de pronunciamientos de autoridades competentes como la Corte Suprema de Justicia, el Tribunal Supremo Electoral y el Ministerio Público de Honduras. Esta socavación del Estado de Derecho fue pagada con un golpe de Estado. Se remedió una inconstitucionalidad con otra. Ambas condenables. Lo curioso es que la OEA —al mando de José Miguel Insulza, quien, junto a Zelaya, enlista el pelotón de izquierda comandado por Hugo Chávez— calló cuando Zelaya violaba la Constitución y solo puso el grito en el cielo cuando la violaron sus opositores. Entonces vivíamos una euforia reeleccionista en mandatarios de derecha e izquierda: todos se sintieron amenazados por el boicoteo de la reelección de Zelaya. Presionado por los presidentes, no sabemos si Insulza protegía la democracia o su puesto, pero al menos quedó una lección: cuando Álvaro Uribe quiso reelegirse en Colombia y la Corte Constitucional le dijo que no, Uribe obedeció. Gracias a Dios. Gracias también a Zelaya.

julio 16, 2010

La segunda independencia

julio 16, 2010 2
Por: Juan Pablo Martínez Guzmán

He quedado sorprendido al leer diferentes comentarios del Presidente Correa. Coincidentemente terminé de leer su más reciente libro en el que, entre otras cosas, ataca la dolarización. Ese mismo día revisé sus declaraciones durante su visita a Caracas (Julio 5, 2010), donde defiende la imperiosa necesidad de crear una moneda común para América del Sur. No entiendo cómo Correa puede considerar la dolarización tan mala para el país y la unión monetaria tan provechosa, cuando son dos conceptos económicamente muy similares.

En su último libro, bajo el subtitulo de ‘La barbaridad técnica de la dolarización’ (Página 76), Correa destaca lo que él considera el más grande problema de la dolarización. Nuestro Presidente explica que la dolarización es un ‘anclaje del tipo de cambio nominal’ y que las consecuencias negativas suceden cuando ‘el crecimiento de los precios nacionales es mayor que el crecimiento de los precios de los socios comerciales. (…), es decir, se incrementa el precio relativo de nuestros bienes con respecto a los del resto del mundo’.

Esto último es cierto, aunque, como en todo su libro, Correa solo dice la parte que le conviene. En términos más sencillos, lo que Correa explica es que si a Estados Unidos le resulta más barato producir algún bien o servicio de lo que nos resulta a nosotros, entonces vamos a perder espacio en el mercado internacional en favor de ellos. Ahora, ¿la unión monetaria resolvería dicho problema? No, inclusive lo empeoraría. Al dejar de tener la misma moneda que EEUU y pasar a tener la misma moneda que el resto de América del Sur, simplemente estamos transfiriendo el ‘ancla’ que menciona Correa. ¿Por qué sería peor con América del Sur? Porque es con ellos con quienes competimos para posicionar muchos de nuestros productos en los mercados internacionales. La teoría económica dicta que si un país se va a anclar a la moneda de otro, entonces debe elegir al país con el que tiene mayores relaciones comerciales. Ecuador exporta más a Estados Unidos que a toda América del Sur.

Quedan muchos aspectos más en los que Correa nos llena de verborragia. En primer lugar, el problema descrito en el párrafo anterior nunca sucedería si nos dedicamos a ser más competitivos. Lamentablemente esa es ‘mala palabra’ en nuestra revolución ciudadana. Además, la opción devaluatoria tampoco la recuperaríamos. Correa también habla de un fondo común de reservas, como si Brasil o Chile fuesen a venir a rescatarnos cuando Alianza País termine de dejarnos sin recursos. Parece que Correa no se enteró de lo que recientemente sucedió en Grecia.

En materia económica es muy difícil determinar con lógica que una propuesta sea descabellada y la otra brillante. Está claro que el objetivo de estas medidas pasa por otro aspecto: el que Correa llamó la “segunda independencia”. Correa nuevamente decide en base a la pasión y a los ideales, en lugar de a la razón y al tecnicismo. Lo primero suena y se ve muy bonito, además de atraer muchos votos (como toda la charlatanería de Chávez), pero lo segundo es lo que nos podría sacar de la pobreza y el subdesarrollo. En fin, ¿en base a cuál de las dos opciones usted quiere que sus Gobernantes se basen para tomar decisiones?

julio 09, 2010

Del fair play a las normas sociales

julio 09, 2010 6
Por Héctor Yépez Martínez


Todos vimos la apasionante lucha entre las selecciones de Uruguay y Ghana, definida por la mano de Suárez. Su infracción fue sancionada con la expulsión y el cobro de un penal. Asamoah Gyan falló. En fin, la mano ilegítima de Suárez impidió un gol legítimo de Ghana y llevó a Uruguay a la semifinal.

Ahora bien, ¿es ético que mediante una infracción a la norma, el infractor obtenga un provecho social? Aunque se sancionó a Suárez, su mano fue la causa del triunfo uruguayo. Nadie se lo ha reprochado. Todo lo contrario: es aclamado como “héroe”. ¿Y qué?

El problema es que, a pesar de que sancionamos legalmente su conducta, legitimamos socialmente el resultado de un acto antiético. Con ello aceptamos —es más: incentivamos— que el infractor haga un análisis costo-beneficio entre infringir la norma y aprovecharse de su infracción.

julio 02, 2010

¿Necesitamos regular?

julio 02, 2010 6
Por: Juan Pablo Martínez Guzmán

En la pantalla de Fox News, una de las estaciones de noticias televisivas más grande de los Estados Unidos, el carismático periodista Glenn Beck acusó abiertamente a Barack Obama de seguir una línea similar a la que los Nazis utilizaron muchas décadas atrás en Alemania. ¿No me creen? Búsquenlo en YouTube. No sólo encontrarán eso, sino mucho más. El propietario de la cadena Fox es partidario del partido Republicano (Bush, Reagan, Eisenhower, etc). Y los noticieros de ese canal lo dejan claro todos los días.

El noticiero que responde y saca a la luz las contradicciones de Fox News (que son frecuentes) se llama el Daily Show. Este programa, conducido por el comediante (sí, comediante) Jon Stewart, muestra a diario imágenes en las que se ridiculizan las posiciones de los periodistas republicanos. Stewart, partidario Demócrata (Clinton, Obama, Kennedy, etc), al menos se toma la molestia de advertir con un breve mensaje al inicio de su programa, que se trata de un show de entretenimiento.

La serie animada para adultos llamada Family Guy se burla de todos y como le da la gana. ¿A quién le importa una serie animada? se preguntará usted. Por citar un ejemplo puedo nombrar a la ex candidata a la vicepresidencia (y para muchos la próxima presidente de los EEUU) Sarah Palin. A ella le pareció totalmente inapropiado que en esa serie se burlen que su hijo tiene síndrome de Down. Cruel, ¿verdad? En esa misma serie asociaron al partido Republicano con los Nazis. ¿Increíble? ¿Quieren saber un detalle adicional? Family Guy se transmite por la cadena Fox. Sí, la que es propiedad de un ferviente Republicano.

Usted sabrá que la prensa rosa tampoco es invento ecuatoriano. En los EEUU hay diarios sensacionalistas que copan las vitrinas de todas las tiendas y farmacias. Y sus historias no son científicamente comprobadas. Hace poco se publicó en varios medios la noticia de que el ganador del Oscar, Rusell Crowe, había muerto al caer de un edificio. Crowe es prueba viviente de la falsedad de dicha noticia.

¿Por qué les cuento todos estos detalles negativos? Porque a mí me sirvieron para entender dos cosas: la prensa nunca va a ser perfecta, y en Ecuador definitivamente no está descarrilada. En los EEUU saben que la libertad tiene un precio y siempre habrá quienes abusen de ella. Pero más aún, ¿por qué los gringos soportan todos estos problemas en lugar de regularla? Porque años de democracia les han enseñado que los beneficios son mayores. En los EEUU difícilmente se escapa un político que ha cometido una falta de ser motivo de un escándalo. Y no me refiero sólo a los escándalos que usted escuchó de presidentes como Nixon, Clinton y Bush, sino también a los políticos locales que caen víctimas de la audacia, investigación y libertad periodística. En cambio en Ecuador, más de un periodista pensaría dos veces antes de denunciar, digamos por ejemplo a Camilo Samán, por mas cierta que sea la historia.

En Estados Unidos no solucionan el problema con regulaciones sino con más libertad. La misma libertad que tienen los periodistas para hablar lo que quieran, la tienen las personas para decidir a quién escuchar o leer. Conozco gente que admira y defiende a Beck. ¡Prueba de ello es que sus libros son best-sellers! Seguramente tratará otros temas en los que tiene más razón que en su comparación con los Nazis. También conozco gente que lo ve sólo para reírse de sus argumentos. Yo al verlo siento que ni me informo, ni me divierto, y por eso tomo la libre decisión de cambiar de canal. ¿Se le habrá perdido el control remoto a Correa, o simplemente la Ley es para que los escándalos se queden guardados en el closet?
 
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