agosto 27, 2010

Dolarización y agricultura

agosto 27, 2010 4
Por: Juan Pablo Martínez Guzmán

El sector agrícola es de vital importancia para los países en desarrollo. Ecuador no es la excepción. En materia macroeconómica, el sector agrícola representa el 9% de nuestro PIB. Su importancia radica más en temas sociales: mientras en áreas urbanas la tasa de pobreza es del 23%, en zonas rurales esta sube al 53%. En los últimos meses emprendí una investigación económica en busca de determinar cómo ha afectado la Dolarización a nuestro sector agrícola. A continuación les presento un comprimido de mis conclusiones.

La Dolarización ha tenido una influencia significativa en el desarrollo de nuestro sector agrícola. Esto se da gracias a su impacto positivo en la inversión en maquinaria agrícola. A su vez, la maquinaria agrícola es estadísticamente el insumo más importante para nuestra agricultura (por encima de trabajo, tierra y fertilizantes). Desde el año 2000, las condiciones macroeconómicas relativas a la inversión han mejorado sustancialmente en el Ecuador. Nuestra tasa de inflación ha pasado de ser una de las tres más altas y volátiles de la región a ser una de las más bajas y estables. Algo similar ha sucedido con nuestras tasas de interés. La disponibilidad de crédito también ha aumentado como porcentaje de nuestro PIB. Todos estos efectos son los que los textos económicos predicen como resultado de dolarizar la economía. Ecuador es prueba de su acierto.

Sin embargo, este impacto no significa una mejora en la calidad de vida de los ecuatorianos que viven en zonas rurales. Hace mucho tiempo se desvaneció el mito de que el crecimiento económico agregado genera disminución de la pobreza y de las desigualdades. La evidencia mundial muestra que esto último no sucede mágicamente y América Latina es el mejor ejemplo de crecimiento económico y aumento de la inequidad social. No basta con agrandar la torta, también hay que asegurarse que los pedazos se distribuyan mejor. En mi investigación pude comprobar que el sector agrícola ecuatoriano, y sudamericano en general, se encuentra cada vez más enfatizado en inversión de capital en lugar de mano de obra. De esa manera no se terminará con las altas tasas de pobreza rural.

En los últimos años la tasa de pobreza rural ecuatoriana ha caído del 61% al 52%. Esto es un logro muy importante. Sin embargo, hay que ser cautelosos al revisar esos números. En ese mismo periodo de tiempo (2006-2009) ha disminuido la cantidad de empleados asalariados en el sector agrícola. Esto significa que la disminución en nuestra pobreza rural podría ser explicada por la migración del campo a la ciudad y al extranjero.

Ecuador tiene el reto de mejorar las condiciones de empleo en zonas rurales. Hay que incentivar la inversión en sistemas de producción que se basen en la contratación de más mano de obra. La Dolarización ha traído condiciones más propicias para el desarrollo agrícola, ahora toca la dura tarea de focalizar ese desarrollo en búsqueda de lograr condiciones de vida dignas, por decir lo menos, para nuestros queridos campesinos.

agosto 21, 2010

Ecuador... ¿Estado de Derecho?

agosto 21, 2010 0
Por: Héctor Yépez Martínez


Se supone que en Ecuador vivimos un Estado de Derecho. En lo fundamental, esto quiere decir que los ecuatorianos, gobernantes y gobernados, hemos decidido obligarnos a actuar solo de acuerdo a las normas jurídicas expedidas por el Estado. Pero el Estado de Derecho no existe solo porque esté escrito en una disposición constitucional. Si no vivimos de acuerdo a las normas, no hay Estado de Derecho. ¿Cuál es la realidad del Ecuador?

Joseph Raz, profesor de la Universidad de Oxford y uno de los filósofos del Derecho más prestigiosos del mundo, ha elaborado un listado sobre cuáles son los requisitos mínimos que debe cumplir una sociedad que vive en un Estado de Derecho. Antes, una aclaración: el Estado de Derecho implica que las personas vivamos de acuerdo a la ley, pero no garantiza que dicha ley sea buena o justa. En otras palabras, el Estado de Derecho no es suficiente para lograr una sociedad justa, pero sí es un paso indispensable: de nada sirve tener leyes buenas, si nadie las va a cumplir.

Confrontemos la realidad ecuatoriana a la luz de los principios mínimos que consigna el profesor Raz:


agosto 13, 2010

La hora de la paz

agosto 13, 2010 0
Por: Juan Pablo Martínez Guzmán

Durante la última semana nos hemos encontrado con muestras de serenidad y comprensión de parte de algunos Presidentes sudamericanos. Ver imágenes de Hugo Chávez y Juan Manuel Santos estrechando sus manos y mostrando una sonrisa, aparentemente sincera, es una gran noticia para la región. El nuevo Presidente colombiano no sólo se ha interesado en Chávez, sino también en Correa, regalándole el famoso computador portátil que pertenecía al guerrillero Reyes, asesinado en el ataque de Angostura.

Resulta más sencillo terminar las enemistades cuando éstas tienen un rostro nuevo, y la salida de Uribe está siendo aprovechada para sanar diferencias entre los países del norte de Sudamérica. Sin embargo, lo conseguido hasta hoy no es suficiente para afianzar bases sólidas en las relaciones bilaterales. Las palabras y sonrisas deberán traducirse en trabajo y comprensión. Esto último es lo que más escasea en nuestra región. Nuestros líderes políticos deben respetar las creencias de sus países vecinos. En Colombia creen en los beneficios de aliarse con los Estados Unidos. En Venezuela y Ecuador existe más simpatía hacia modelos como el cubano y el iraní. Podemos estar en desacuerdo entre cual de las dos visiones es más provechosa, y debemos discutirlo con respeto entre compatriotas, pero no podemos exigir que el vecino piense igual que nosotros. Hasta hace una semana, tanto Uribe, como Chávez y Correa (aunque los dos primeros en mayor escala) habían reprobado su asignatura de respeto internacional. Hoy parecen estar dispuestos a cambiarlo. Bienvenido sea.

No es sorpresa que existan muchos escépticos ante la nueva amistad que une a Colombia y Venezuela. Es difícil creer que después de años de disputas y acusaciones (algunas muy graves, de lado y lado), todo quede atrás y las relaciones giren 180 grados. La volátil personalidad de Hugo Chávez mantiene a más de un colombiano inquieto.

Pero tampoco resulta una locura ser positivo respecto a la futura relación de nuestros países. Personalmente, creo que vienen años de paz, aunque no descarto uno que otro tropiezo. La razón de mi actitud positiva es que nuestros mandatarios están conscientes de lo costoso que ha sido mantener la enemistad con nuestros vecinos. Basta revisar los temas en los que Chávez y Santos han firmado los primeros acuerdos para notar el gran abanico de oportunidades que representará trabajar juntos. Estos temas incluyen aumentar las relaciones comerciales, luchar contra las guerrillas, negociar en bloque la deuda externa, hacer inversiones sociales en zonas fronterizas, y planificar estratégicamente el desarrollo de la infraestructura de los dos países. Todos estos temas competen también al Ecuador y hay plena confianza en que pronto nos uniremos a dichos acuerdos.

Sea cual sea la tendencia ideológica de nuestros países, debemos fortalecer las relaciones regionales. Los beneficios del trabajo conjunto y la hermandad regional no deben volver a caer en tela de duda a causa de la prepotencia de nuestros mandatarios. Esperemos que esta alentadora semana no quede sólo en palabras y que la unión sudamericana finalmente sea una realidad.

agosto 06, 2010

El boicot petrolero

agosto 06, 2010 1
por Héctor Yépez Martínez


El pasado 27 de julio se publicó, en medio de serios cuestionamientos, una reforma a la Ley de Hidrocarburos y la Ley de Régimen Tributario Interno. Algunos afirman que la reforma es inconstitucional. Otros, que su promulgación fue tramposa. Los oficialistas defienden que se hizo todo lo necesario por una ley que favorece al pueblo.

La reforma fue propuesta por el Presidente Correa como proyecto urgente en materia económica. Por tanto, según el artículo 140 de la Constitución, la Asamblea debía aprobarlo o rechazarlo en el plazo de 30 días. De lo contrario, frente al silencio de la Asamblea, el proyecto quedaba automáticamente aprobado según la propuesta presidencial.

¿Qué sucedió? No es que faltó consenso la Asamblea. Habiendo mayoría para rechazar el proyecto, los legisladores de PAIS se ausentaron de la Asamblea para impedir que se instale el quórum y, así, boicotear una votación contraria a sus intereses políticos.

 
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