Por Héctor Yépez Martínez.
Hace poco los ecuatorianos asistimos, una vez más, a una demostración lamentable del estado calamitoso de nuestra vida política y social. Los hechos del 30 de septiembre ya han sido suficientemente comentados. La única conclusión que no admite duda a partir de ellos, es que seguimos siendo una sociedad en pañales.
Creer que el problema es netamente político sería un grave error y nos alejaría de cualquier ensayo de solución profunda. Nuestra enfermedad es radicalmente social. En el corazón de ella, yacen, como causas primeras, la ignorancia y la corrupción. Porque los ecuatorianos, en general, solemos carecer de educación y honestidad, es que tenemos los políticos que tenemos. Pero la película nacional tendría un guión distinto si nuestros gobiernos y partidos no estuvieran dirigidos por la mayoría ineducada y deshonesta, sino por la minoría educada y honesta. (Nótese que no me refiero a ningún criterio económico, sino a valores humanos que el dinero puede eventualmente propiciar, pero jamás comprar.)
octubre 17, 2010
octubre 08, 2010
La polarización ecuatoriana
octubre 08, 2010
3
Por: Juan Pablo Martínez Guzmán
En los últimos días hemos sido bombardeados por gigantescas teorías de conspiración que parecen competir por el premio de cuál es la más ridícula y cuál tiene menos evidencia que la soporte. Al momento no me convence ninguna. Más importante aún, ninguna ha sido comprobada, y mientras eso no cambie, debemos mantenernos cautos y abstenernos de juzgar basados únicamente en nuestros sentimientos. Las acusaciones e historias de odio sólo aumentan la polarización de ideas que tanto daño nos está causando. Pero en medio de todo este alboroto, no hemos prestado atención a hechos que sí tienen evidencia: nuevos análisis económicos reafirman que Sudamérica está creciendo a pasos agigantados. ¡Parece que nuestra región finalmente va a dejar el subdesarrollo! Pero esperen, parte de la región no está encaminada al desarrollo. Si, adivinaron: Ecuador está entre los rezagados.
El FMI presentó sus previsiones económicas para los próximos dos años. Empecemos por el 2010, ya que estamos en Octubre y los datos previstos hasta Diciembre no deberían variar mucho. Ecuador finalizará el año con un crecimiento del 2,9%, menos de la mitad del promedio regional de 6,3%. Enfatizo que este último dato es el promedio, ya que, por ejemplo, nuestros vecinos peruanos crecerán al 8,3%. ¡Casi el triple! Ecuador es el segundo más bajo de la región. El único país peor que Ecuador es Venezuela, que registra el único crecimiento negativo (decrecimiento) del 1,3%.
Para el 2011 las cifras son un poco más conservadoras, con un crecimiento promedio regional del 4,1% causado principalmente a la inevitable desaceleración de algunos países. Lo que no cambia es que Ecuador seguirá rezagado, bajando al 2,3% anual.
Como comentaba hace dos semanas, en síntesis, Ecuador necesita mejorar su productividad y competitividad. Para eso se necesita inversión.
Si usted es víctima de lo polarizado que está el país, puedo intentar adivinar que se siente: a) furioso porque presento información del FMI, institución que a su criterio es parte de un complot internacional para desestabilizar al Gobierno. Si este es el caso, le invito a que presente información creíble que demuestre que Ecuador está a la vanguardia del desarrollo sudamericano; b) furioso porque considera que esto es otra prueba de que lo mejor hubiese sido tumbar o asesinar a Correa. Si este es el caso, le recuerdo que no se puede pisotear lo que más de la mitad de ecuatorianos decidieron en las urnas.
A fin de cuentas, el denominador común es que los ecuatorianos estamos furiosos. Y esta polarización describe los dos principales problemas que nos mantienen alejados del desarrollo económico. En el primer caso, sigue vigente el odio por los ‘consejos’ equivocados que las organizaciones internacionales (FMI, BM, etc.) repartieron por la región. Los gobernantes de Ecuador y Venezuela prefieren admirar el ‘progreso’ de Cuba y ‘satanizan’ todo lo que signifique inversión privada. Por suerte, en Ecuador renace cierta esperanza de cambio. Medidas como exonerar de impuestos a los nuevos negocios emprendedores, han hecho que analistas internacionales coincidan en un alejamiento de Correa de la línea de Chávez. Es un primer paso, pero a este tipo de normas hay que sumar otras que estimulen el desarrollo empresarial privado para poder competir en mercados internacionales y crecer económicamente. Los otros países de la región han sabido marcar un nuevo comienzo y son cada vez más competitivos. Piénselo, Brasil hoy en día exporta aviones. Y lo hace sin ser títere de ningún otro país. ¿Nosotros vamos en ese camino?
Sin embargo, aún si se aprobasen cien leyes de apoyo al sector privado, de nada van a servir mientras se viva un ambiente de hostilidad. Esto nos lleva al segundo problema, ya que los empresarios, sean ‘Alvaros Noboas’ o ‘Pepitos Piguaves’, piensan dos veces antes de invertir sus ahorros porque no se sabe qué va a pasar al mes siguiente. Cualquier día aparece una nueva Ley que pone todo de cabeza. No existe el debate racional sino que predomina la amenaza, el insulto y el desprecio hacia todo el que esté en desacuerdo con las políticas o cambios que quiera realizar el Estado. En cada discurso se anuncia que la ‘revolución’ se radicalizará cada vez más. Pues la oposición también se está radicalizando, si no miren a los indígenas, estudiantes, policías, y los que vengan la próxima semana. A cada rato aparece un nuevo enemigo. Está bien tener mayoría popular y que más del 50% vote a tu favor, pero, ¿es necesario ganarte el odio del otro 45%?
Las soluciones a nuestra situación no están en el rango de la utopía. Todo lo contrario, son posibles y con algunos ajustes básicos podemos enderezar el rumbo. Lo primero es dejar de acusarnos entre todos, empezar a respetar la diversidad de ideas y buscar soluciones conjuntas. En lugar de radicalizar la revolución, mejor democraticémosla. Y ojo, eso no sólo incluye al cincuenta y pico porciento que votó por Alianza País. Si eso no cambia, veremos al resto de la región salir adelante y nosotros seguiremos discutiendo si fue intento de golpe o un show demagógico.
En los últimos días hemos sido bombardeados por gigantescas teorías de conspiración que parecen competir por el premio de cuál es la más ridícula y cuál tiene menos evidencia que la soporte. Al momento no me convence ninguna. Más importante aún, ninguna ha sido comprobada, y mientras eso no cambie, debemos mantenernos cautos y abstenernos de juzgar basados únicamente en nuestros sentimientos. Las acusaciones e historias de odio sólo aumentan la polarización de ideas que tanto daño nos está causando. Pero en medio de todo este alboroto, no hemos prestado atención a hechos que sí tienen evidencia: nuevos análisis económicos reafirman que Sudamérica está creciendo a pasos agigantados. ¡Parece que nuestra región finalmente va a dejar el subdesarrollo! Pero esperen, parte de la región no está encaminada al desarrollo. Si, adivinaron: Ecuador está entre los rezagados.
El FMI presentó sus previsiones económicas para los próximos dos años. Empecemos por el 2010, ya que estamos en Octubre y los datos previstos hasta Diciembre no deberían variar mucho. Ecuador finalizará el año con un crecimiento del 2,9%, menos de la mitad del promedio regional de 6,3%. Enfatizo que este último dato es el promedio, ya que, por ejemplo, nuestros vecinos peruanos crecerán al 8,3%. ¡Casi el triple! Ecuador es el segundo más bajo de la región. El único país peor que Ecuador es Venezuela, que registra el único crecimiento negativo (decrecimiento) del 1,3%.
Para el 2011 las cifras son un poco más conservadoras, con un crecimiento promedio regional del 4,1% causado principalmente a la inevitable desaceleración de algunos países. Lo que no cambia es que Ecuador seguirá rezagado, bajando al 2,3% anual.
Como comentaba hace dos semanas, en síntesis, Ecuador necesita mejorar su productividad y competitividad. Para eso se necesita inversión.
Si usted es víctima de lo polarizado que está el país, puedo intentar adivinar que se siente: a) furioso porque presento información del FMI, institución que a su criterio es parte de un complot internacional para desestabilizar al Gobierno. Si este es el caso, le invito a que presente información creíble que demuestre que Ecuador está a la vanguardia del desarrollo sudamericano; b) furioso porque considera que esto es otra prueba de que lo mejor hubiese sido tumbar o asesinar a Correa. Si este es el caso, le recuerdo que no se puede pisotear lo que más de la mitad de ecuatorianos decidieron en las urnas.
A fin de cuentas, el denominador común es que los ecuatorianos estamos furiosos. Y esta polarización describe los dos principales problemas que nos mantienen alejados del desarrollo económico. En el primer caso, sigue vigente el odio por los ‘consejos’ equivocados que las organizaciones internacionales (FMI, BM, etc.) repartieron por la región. Los gobernantes de Ecuador y Venezuela prefieren admirar el ‘progreso’ de Cuba y ‘satanizan’ todo lo que signifique inversión privada. Por suerte, en Ecuador renace cierta esperanza de cambio. Medidas como exonerar de impuestos a los nuevos negocios emprendedores, han hecho que analistas internacionales coincidan en un alejamiento de Correa de la línea de Chávez. Es un primer paso, pero a este tipo de normas hay que sumar otras que estimulen el desarrollo empresarial privado para poder competir en mercados internacionales y crecer económicamente. Los otros países de la región han sabido marcar un nuevo comienzo y son cada vez más competitivos. Piénselo, Brasil hoy en día exporta aviones. Y lo hace sin ser títere de ningún otro país. ¿Nosotros vamos en ese camino?
Sin embargo, aún si se aprobasen cien leyes de apoyo al sector privado, de nada van a servir mientras se viva un ambiente de hostilidad. Esto nos lleva al segundo problema, ya que los empresarios, sean ‘Alvaros Noboas’ o ‘Pepitos Piguaves’, piensan dos veces antes de invertir sus ahorros porque no se sabe qué va a pasar al mes siguiente. Cualquier día aparece una nueva Ley que pone todo de cabeza. No existe el debate racional sino que predomina la amenaza, el insulto y el desprecio hacia todo el que esté en desacuerdo con las políticas o cambios que quiera realizar el Estado. En cada discurso se anuncia que la ‘revolución’ se radicalizará cada vez más. Pues la oposición también se está radicalizando, si no miren a los indígenas, estudiantes, policías, y los que vengan la próxima semana. A cada rato aparece un nuevo enemigo. Está bien tener mayoría popular y que más del 50% vote a tu favor, pero, ¿es necesario ganarte el odio del otro 45%?
Las soluciones a nuestra situación no están en el rango de la utopía. Todo lo contrario, son posibles y con algunos ajustes básicos podemos enderezar el rumbo. Lo primero es dejar de acusarnos entre todos, empezar a respetar la diversidad de ideas y buscar soluciones conjuntas. En lugar de radicalizar la revolución, mejor democraticémosla. Y ojo, eso no sólo incluye al cincuenta y pico porciento que votó por Alianza País. Si eso no cambia, veremos al resto de la región salir adelante y nosotros seguiremos discutiendo si fue intento de golpe o un show demagógico.
octubre 02, 2010
30 de septiembre: Un jueves antidemocrático
octubre 02, 2010
6
Por Héctor Yépez Martínez | @hyepezm
Todos fuimos testigos de los hechos insólitos que ocurrieron el pasado jueves a lo largo del país: una paralización nacional de los policías, un brote delictivo nunca antes visto, luego un anuncio de golpe de Estado y finalmente el regreso de Correa al Palacio de Carondelet. Todavía es muy pronto para descubrir todas las consecuencias de lo sucedido y poner las cosas en perspectiva. Aún así, es forzoso sentarnos todos a reflexionar y esbozar un análisis, a sabiendas de su carácter anticipado y provisional.
Las múltiples versiones de los hechos y la falta de información provocada por el régimen, impiden conocer, a ciencia cierta, la verdadera historia. Haremos, por tanto, una breve reflexión de las hipótesis que se han esgrimido hasta el momento.
Todos fuimos testigos de los hechos insólitos que ocurrieron el pasado jueves a lo largo del país: una paralización nacional de los policías, un brote delictivo nunca antes visto, luego un anuncio de golpe de Estado y finalmente el regreso de Correa al Palacio de Carondelet. Todavía es muy pronto para descubrir todas las consecuencias de lo sucedido y poner las cosas en perspectiva. Aún así, es forzoso sentarnos todos a reflexionar y esbozar un análisis, a sabiendas de su carácter anticipado y provisional.
Las múltiples versiones de los hechos y la falta de información provocada por el régimen, impiden conocer, a ciencia cierta, la verdadera historia. Haremos, por tanto, una breve reflexión de las hipótesis que se han esgrimido hasta el momento.
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