por Héctor Yépez Martínez | @hyepezm
Diez años después, en 1998, Ecuador se comprometió ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a pagar 2 millones de dólares a la familia Restrepo y a buscar los cuerpos de los difuntos hermanos. Pero esto último jamás se cumplió. De ahí que, otros 13 años más tarde, la hermana de los Restrepo, María Fernanda, haya dirigido en el 2011 un documental titulado “Con mi corazón en Yambo”, como elegía a sus hermanos, que en Ecuador son la denuncia emblemática de un Estado que se dedica a aplastar en lugar de servir, y para ello inventa un sinnúmero de justificaciones que primero son aplaudidas por muchos y luego pasan a engrosar los anales de la historia de infamia.
¿Cuál fue la reacción del Gobierno ante el impacto del documental en la conciencia de los ecuatorianos? Al instante, el Presidente Correa prometió que vaciaría todo el Yambo, si era necesario para encontrar los cuerpos de los hermanos Restrepo. Pero… ¿para qué? La lección de “Con mi corazón en Yambo” no puede ser, exclusivamente, descubrir la verdad de un asesinato que ocurrió hace 23 años. Por supuesto, hay que hallar los cuerpos y saldar cuentas con la historia, pero lo urgente, hoy en el Ecuador de 2011, es evitar que hayan más hermanos Restrepo, más víctimas de lesiones a los derechos humanos, más corazones que lloren a sus hermanos, a sus hijos, en los nuevos Yambos del siglo XXI.
Porque mientras el Presidente clama por los cuerpos de los Restrepo, aún no se esclarece ninguna responsabilidad legal por los muertos del pasado 30 de septiembre de 2010, ni se explica a la ciudadanía cómo es que el honor de un funcionario público puede valer 20 veces más que la vida de 2 jóvenes torturados y asesinados. ¿De qué nos sirve vaciar el Yambo cuando hoy, en el Ecuador del 2011, una persona puede perder su libertad por levantarle un dedo al Presidente o escribir líneas que disgusten al poder? ¿De qué sirve vaciar el Yambo si, acá en Guayaquil, un Municipio puede inventarse que pintar paredes es un delito y permitir que su fuerza “pública” masacre y humille a los ciudadanos por dañar la “buena imagen” de una ciudad? ¿De qué sirve vaciar el Yambo si, luego de casi 20 años sin que se resuelva la tragedia ambiental de Texaco en Sucumbíos, los indígenas de la comunidad de Sarayaku se ven forzados a litigar contra el actual Gobierno ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, para que le reconozca su derecho a no vivir junto a 20 kilómetros sembrados de dinamita?
Mi diagnóstico:
Basta de tanta hipocresía. De nada servirá vaciar el Yambo si lo seguimos llenando de más hermanos Restrepo. De nada vale clamar por justicia, si nuestra Función Judicial depende del poder igual o peor que hace más de 20 años, y si seguimos vitoreando a un Estado que, hoy como en 1988, piensa que los derechos de los individuos son casillas de ajedrez que pueden ser pisoteadas a discreción, con tal de defender los altos fines de la Patria. Ayer fue el combate al terrorismo, hoy es la justicia social y mañana será otra cosa: ¿cuándo aprenderemos que no hay nobleza en este mundo que justifique destruir los derechos más elementales de los seres humanos?
Que me perdone la familia Restrepo, a la que hondamente admiro, pero yo preferiría no tocar una sola gota del Yambo, a cambio de no volver a romper el corazón de los padres y hermanos de quienes, 23 años después del caso Restrepo, aún son víctimas de un sistema donde la vida, la libertad y la justicia siguen estando bajo la sombra de los caprichos del poder.




11 comentarios:
que buen blog posteado! excelente, muy buena reflexión, totalmente cierta!
Excelente post, valiente, estoy seguro que los Restrepo no estarán de acuerdo. El derecho a decidir terminar el luto de los Restrepo es solo de los Restrepo, sin embargo cada gobierno pro LFC ha ignorado el tema y cada gobierno anti LFC lo ha manoseado, se ha aprovechado de su carga emocional para resultar héroe lanzando piedras al Yambo, mover las aguas y que el tiempo las vuelva a tranquilizar.... Pobre familia, sufren las consecuencias de la injusticia estructural y su historia es manoseada en nombre de la justicia Demagoga...
Excelente
Gracias Christian. Estoy totalmente de acuerdo contigo, más allá de que no se puede desconocer el justo derecho de la familia Restrepo a conocer la verdad.
Excelente!
Excelente artículo!.. Ojalá que algún día acaben las torturas que todos sabemos que hasta el día de hoy realiza nuestra "prestigiosa" policía nacional..
Pienso que la Familia Restrepo y todos los ecuatorianos que conocimos la tristemente célebre era del Febrescorderismo, solo nos reconfortaria que encuentren los cuerpos de esos adolescentes y su familia pueda darle cristiana sepultura.
No nos dejemos cuentear de que este gobierno si descubrirà la verdad de lo qe pasó, simplemente estan usando el sufrimiento de la Familia Restrepo como propaganda electoral, no seamos ingenuos
Cuanta motivaciòn sentimos cuando nuestros ex-alumnos con valentìa y solvencia moral levantan la voz a plenitud, en defensa de la vida y la libertad. FELICITACIONES HECTOR.
esq rafael correa no sabe lo q se siente perder a un familiar querido y mucho peor q su muerte pareciera q no vale la pena
Yo, una estudiante quiteña de 14 años, le doy unas sinceras felicitaciones al autor por la excelente entrada que tiene este blog.
Sin duda, de nada sirve ya lamentarse por lo ocurrido. Ni un millón de lágrimas ni un millón de sonrisas podrán cambiar lo que, por ceguera humana, se hizo. Entonces, solo nos queda aprender del pasado. Creo que debemos, como seres "civilizados" que somos, respetar la vida en general tomando en cuenta todos los hechos que han marcado la historia del Ecuador y del mundo.
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