noviembre 14, 2011

Los ladrones cazando a los detectives

noviembre 14, 2011




Creo que me están robando. Cada día que llego a mi casa, algo falta. Suspicaz, contrato un detective. Yo no sabía que sus métodos eran poco ortodoxos. Lo bueno es que atrapó al ladrón. Lo malo es que la policía descubrió que mi detective había violado la ley. Así que los dos se fueron presos. Y mi conciencia quedó en paz.

Este brevísimo relato es un buen ejemplo de una sociedad que funciona. Si un hombre, bueno o malo, investiga a otro, bueno o malo, y uno rompe las reglas, entonces van ante un tercer hombre que juzga la bondad o maldad de ambos. Lo que a nadie se le ocurriría es que el detective y el ladrón se juzguen entre sí. Sin embargo, esto último es lo que hoy se propone en Ecuador: que el detective se someta no a la policía, no al juez, sino al ladrón. Eso es lo que propone el proyecto de Ley de Comunicación.

En una democracia, el objetivo del periodismo político es denunciar al poder. Por supuesto, en esa misión detectivesca, el periodismo puede cometer —y de hecho comete— muchos errores y abusos. Por ello, debe ser sancionado. ¿Pero por quién? ¿Por el juez o por el ladrón? ¿Por un tercero imparcial o por aquellos a quienes el periodismo está obligado a investigar? Contra toda lógica, nuestra Asamblea pretende que los detectives sean juzgados por los ladrones. Que el periodismo sea juzgado por el poder.

En el proyecto actual de Ley de Comunicación se cumple con el mandato popular de crear un Consejo de Regulación para vigilar los contenidos de los medios de comunicación. El Consejo será como el juez de los detectives. El problema es que ese Consejo, que debería ser independiente de las partes en conflicto, será controlado por el Gobierno.

¿Cómo así? PAIS sugiere que, de los 7 miembros del Consejo, 3 sean de la Función Ejecutiva (1 directamente del Presidente y 2 de los consejos nacionales de igualdad, dirigidos por el Presidente). 3 más serán “ciudadanos”, cuyo método de designación es indeterminado. Todos sabemos que esos convenientes delegados de la “ciudadanía” suelen obedecer a quien predomina en la política nacional (miren no más en lo que terminó el “Quinto Poder”). Y uno, que es ninguno, será puesto por las escuelas de comunicación. En fin, 6 de los 7 vigilantes del periodismo serán del Presidente.

Eso es grave. La Ley de Comunicación, como todo en la vida, tiene cosas buenas y tiene cosas malas. Salvo un par de artículos preocupantes, creo que el balance es positivo. Pero de nada sirve que la Ley de Comunicación sea un dechado de maravillas, si su aplicación depende de un Consejo de Regulación maniatado desde el poder. Esto no se trata de Rafael Correa. La calidad moral del gobernante que controle al Consejo es secundaria. Se trata de una simple realidad de la naturaleza humana: si la función esencial de un sector social —el periodismo— es atacar a otro sector social —el gobierno—, es obvio que dar poder a uno sobre el otro conducirá, invariablemente, a la catástrofe.

El pueblo nunca aprobó que el Presidente controle el Consejo de Regulación. Desde el punto de vista institucional, si a alguna tribuna política le correspondiese un mayor predominio en el Consejo, debería ser a la Asamblea, donde hay un mayor equilibrio de fuerzas políticas, y no al Ejecutivo, que está bajo el designio de un solo hombre.

Así como un ladrón con tremenda potestad anularía por completo la labor del detective y lo mandaría preso por cualquier cosa, del mismo modo un poder político facultado a controlar la prensa eliminará cualquier intento de fiscalización. Al detective no le quedará más opción que quedarse sin trabajo o pasarse al bando del ladrón: el periodismo político desaparecerá o engrosará las filas de los medios públicos (que es lo mismo).

Mi diagnóstico:

Si queremos salvar la democracia, solo hay dos caminos: o el oficialismo renuncia al Consejo de Regulación, o la oposición pelea por conseguir pluralidad e independencia. De lo contrario, el Consejo, tal como lo propone PAIS, hará todo menos justicia. Los detectives no serán mejores, pero serán menos. Y tendremos más ladrones.


Imagen tomada de drclair.com

25 comentarios:

Ileana dijo...

Estoy de acuerdo en que la composición del Consejo debe ser lo más plural posible e incluir a un representante de la Asamblea (sin embargo, hoy x hoy igual van a saltar a decir q eso sería darle otro voto al Gob). Lo que me llama la atención que consideres que la esencia del periodismo es "atacar" al gobierno. Creo que la clave es denunciar y publicar hechos con base en una investigación. En Ecuador falta periodismo de investigación. Cuando se demuestra con datos lo que está pasando los corruptos caen como dominó. Los "fulanito dijo que eres un ladrón" o "yo opino que eres un asesino", no llevan a nada. Excepto, quizá,a juicios por injuria.

Héctor Yépez Martínez dijo...

1. Cuando me refiero a periodismo, quiero decir periodismo "político".

2. En efecto, nuestro periodismo da pena (como he dicho en otros artículos). Casi es un mito hablar de periodismo investigativo en Ecuador. Pero eso no se soluciona acabando lo poco de independencia que tienen los medios de comunicación. El remedio sería incomparablemente peor que la enfermedad.

Fabro dijo...

Pero no entiendo a qué se refiere tu pluralismo en el consejo de regulación. Que el consejo de participación nombre a los miembros del consejo de regulacion es la forma para que no digan que si es un delegado de la asamblea "que porqué es de la asamblea" evita proceder como lo que dice Cinthya Viteri y un poco de gente de la oposicion mas que todo que aún mantienen que los mismos medios deben conformar el consejo "tremendo y soberano disparate"
Tienes bancos que controla superintendencia, compañìas que controla otra superintendencia cuyos máximos funcionarios los nombra el Ejecutivo. ¿Porqué el oficialismo tendría que dejar el consejo? ¿Porqué la oposición no?
En otras democracias Francia, España y Estados Unidos, estos consejos existen de una forma parecida a la que se quiere implementar y nadie se escandaliza como aquí.
Hay una actitud obtusa con respecto a esto (recuerda que al principio solo se anunció el debate de "una" ley de comunicación que ni siquiera se publicaba el proyecto y al día siguiente ya tenías artículos y propagandas de una supuesta "ley mordaza" y desde ahí toda la cola que hasta ahora ha traido).
Coincido con lo que dice Ileana, y creo q el consejo debe ser una instancia para obligar a los medios a no informarnos basura.
Por otro lado creo que estás dejando una serie de elementos de debate al respecto del consejo y de la ley de comunicación en general. El debate sobre La libertad de expresión definitivamente debe ser aparte de los medios de comunicación.

Fabro dijo...

Te felicito por tu blog, creo que talvez falta profundizar algunas cosas, tienes buenas ideas muchacho, creo que aún puedes hacer algo mejor, sigue adelante compañero javeriano

Héctor Yépez Martínez dijo...

Gracias por tus felicitaciones. Es curioso que admitas que el oficialismo controla las superintendencias, cuando estas responden al Consejo de Participación Ciudadana, que supuestamente es independiente de la Función Ejecutiva. Con ello, has confirmado en su totalidad la preocupación que expreso en este artículo.

Anónimo dijo...

"El debate sobre La libertad de expresión definitivamente debe ser aparte de los medios de comunicación." Y entonces ¿qué entiendes por "libertad de expresión", si no tiene que ver con los medios de comunicación?

juan dijo...

Primo: El Juez no decide sobre la bondad o maldad de la gente,sino, en base a formalismos jurídicos, si se PRUEBA que X o Y es culpable civil o penalmente, por regla general. Es decir, se puede ser un verdadero malvado y ser inocente ante la Ley, porque, simplemente, no se pudo probar ¿Por qué haces una analogía de LADRON=PODER=ESTADO? ¿En qué validamos esta ecuación? ¿No hay un manejo del PODER también en el dominio de un medio de comunicación, que hace asequible determinado punto de vista a toda la ciudadanía y la vuelve una VERDAD casi incontestable? ¿Más si el mismo llega a la sociedad con el despliegue de tecnología y medios que da también la acumulación del capital? No es coincidencia que un determinado grupo bancario maneje también a un medio de comunicación social "X". No es mera coincidencia, así funcionan los grupos de poder, las tan farfulladas oligarquías. Acuerdo en algo contigo: El Consejo de Regulación no tiene que depender del Gobierno, sino que el mismo pase a ser ejercitado por la ciudadanía directamente. Si el periodismo está al servicio de determinados poderes, el mismo deja de ser un ejercicio de libre expresión, en una garantía social, a una práctica maquiavélica para dirigir voluntades hacia determinados fines. El periodismo también es poder; genera el empoderamiento de la voluntad social o se degenera en un cepo de la libertad. No es simple opinión de unos ciudadanos. Los grupos de poder detrás de los medios de comunicación luchan también por no ser controlados y salir impunes, aunque para lograr sus fines deban mentir o contar la verdad a medias, que es falsedad completa. Si el Consejo lo controlara la Asamblea, controlada por el oficialismo, y en donde se los tacha a dichos señores de alzamanos...¿Qué diferencia hay? Ninguna. El poder al pueblo, que en él reside. Un pueblo con intermediarios para todo es un pueblo incapaz, tullido, infértil. Si se quiere salvar la democracia, empecemos por liberar a los ciudadanos de dicotomías estériles y padrinazgos representativos. La democracia se pare con esfuerzo, pero se pare. Sldos.

Fabro dijo...

Para precisar lo que decía: La terna (para Super de Bancos y Compañías) que va al consejo la envía el Ejecutivo, a eso me refería con que la nombra el Presidente (hay que precisar también que antes los nombraba directamente obviamente no existía el consejo ¿Había un cuestionamiento al respecto? Nunca lo hubo) Por otro lado, no me dices quién entonces debería controlarlo en el caso de las compañías y los bancos si no el Presidente (dicho sea de paso en la mayoría de países desarrollado existen los respectivos entes reguladores directamente relacionados con el Estado) y concluyo que en general afirmas que todo control que venga de el Ejecutivo es nefasto, lo cual bajo normas bien reglamentadas no tiene porqué ser así incluido La Ley de Comunicación. Habría que debatir bien y en honor a la verdad para mi es difícil afirmar cómo debería ser conformado pero tienen que admitir de que si el Estado tiene mayoría ¿Es que acaso el Estado no representa a esa mayoría que es el pueblo? Es un punto donde el debate teje hilando fino para mi. ¿Porqué entonces descartar este hecho con tanta facilidad?

Héctor Yépez Martínez dijo...

Creo que estás sacando algunas conclusiones apresuradas del artículo.

1. En cuanto a las superintendencias, a mí no me parecería mal que fueran nombradas por el Ejecutivo, porque ahí no veo mayor conflicto de interés. Por el contrario, si el Ejecutivo controla un consejo para regular a los medios, que en su actividad de periodismo político suele dirigirse contra el Gobierno, sí hay un conflicto de interés inocultable.

2. Es interesante tu idea de que el pueblo maneje el consejo de regulación, pero ¿cómo?

Saludos.

juan dijo...

Cómo? Así como eliges Presidente y Vicepresidente de la República, Asambleístas, etc. Votación directa. Sobre ésto se puede decir mucho en contra: Que si se va a orientar la opinión pública a través de propaganda, que si la ciudadanía no es "madura" para elegir" y otras sandeces. Lo único cierto es que, si hablamos de Democracia, la soberanía, y el poder, por lo tanto, residen en el manido Pueblo. Que sea el Pueblo quien escoja para bien o para mal, pero estableciendo mecanismos claros y sancionados de rendición de cuentas, y de ejercicio de revocatoria del mandato.

juan dijo...

Así como eliges un gerente en una compañía! El flaco funciona o no. Y si no funciona se larga.

Héctor Yépez Martínez dijo...

Juan eso suena muy bonito, pero creo que sobredimensionas al sistema electoral. No todo se puede elegir por sufragio, peor aún si las funciones de un Consejo de Regulación deben ser objetivas e imparciales. Si no, también elijamos a los jueces por votación, ¿o no?

Hay que entender que vivimos en una democracia constitucional: es decir, gobierno de la mayoría, sí, pero limitado por los derechos fundamentales. Entre ellos, la libertad de expresión.

juan dijo...

Me interesa el comentario de Fabro, especialmente cuando dice, y cito textual: "¿Es que acaso el Estado no representa a esa mayoría que es el pueblo? Es un punto donde el debate teje hilando fino para mi". Ciertamente que ese debate debe abrirse: ¿Es necesario el Estado en cuanto a si representa o no al Pueblo? Porque el Estado como tal es, grosso modo, una herramienta que tiene la sociedad para autoregularse. Cuando el Estado decide, ¿Realmente decide su representado? Dentro de las ficciones que alimentan al Derecho, esto es una "realidad" incontestable, pero como todo producto que emana de una ficción, ficción igualmente. Yo sigo pensando que la solución se basa en que la masa se eduque críticamente. Trabajo arduo, pero necesario. Y para ello se requiere educación, salud, vivienda, etc., como punto de partida, pero también padres y mentores, en general, preocupados por el desarrollo libre de la intelectualidad de los pequeños, no sujetos ni a trabas morales, religiosas, ni de filosofías sesgadas (Ojo, hablo de trabas); que el civismo se traduzca no es una cháchara patriotera de mero urbanismo que se imparta en los centros de enseñanza, sino como un espacio en donde se impulse, se "pique" a los más jóvenes a generar un debate de ideas. En la medida en que tengamos Estados que favorezcan estas premisas, podremos preparar a las juventudes para que sean el fermento de una nueva sociedad en donde todos sus individuos hagan propia la cosa pública y se reparta el poder directamente en su detentados y destinatario.

juan dijo...

Exacto, primo: Elijamos a los Jueces por votación popular. Se rompe el manoseo Ejecutivo-Legislativo y los mismos pasan por el filtro directo de la sociedad y no por terceros. es decir, si podemos construir sistemas complicados de cooptación y otras tonterías atrapadas en esa misma lógica, podemos construir un mejor sistema judicial que responda a la ciudadanía y no a los grupos de interés. Es cuestión de querer hacerlo y no seguir atrapado en esta costumbre de que las cosas se realizan de tal forma IMPUESTA por otros. Sí a la elección popular de jueces: Que respondan a la ciudadanía.

juan dijo...

Algunos llaman a esa costumbre TRADICIÓN OCCIDENTAL DEMOCRÁTICA. Pero "rubbish" como dicen los gringos.

juan dijo...

Si sobredimensiono al sistema electoral, respóndeme una pregunta: ¿Cuándo ha funcionado? Qué tiene que ver el sistema constitucional democrático con que el Pueblo elija a sus dignidades directamente. Esa necesidad de representatividad está basada en las concepciones del S. XVIII: Ya es hora que con toda la tecnología y avances que tenemos se pase a un sistema que permita mayor empoderamiento ciudadano. Cuando eso ocurra la sociedad será más paritaria y satisfará realmente el interés público, dejará de alimentar burocracia, etc. Claro que no es de la noche a la mañana, no estoy simplificando las cosas. Lo que tú llamas sistema electoral no es más que un producto de la democracia representativa: Un medio (no un fin en sí mismo) frente a una necesidad social; Un instrumento, una idea del hombre, para poder gobernar la sociedad de alguna forma y poder seguir diciendo que el Poder reside en el Pueblo, el Pueblo Soberano y tanta cosa. En la realidad, la "verdad de la milanesa", es que esos representantes se mandan a sí mismos, no rinden cuentas y si responden a alguien, generalmente lo hacena grupos minúsculos de interés y no a esa gran masa anónima de gente que espera un mejor mañana.

Héctor Yépez Martínez dijo...

Juan, en casi todo estoy de acuerdo contigo. A lo que voy a es que no todo puede resolverse mediante elecciones de mayoría o de participación ciudadana directa. Ecuador es un claro ejemplo de constante fracaso electoral.

juan dijo...

Ahora, respóndeme: ¿Por qué no la gran mayoría de decisiones no pueden pasar por la elección popular? "Hay que entender que vivimos en una democracia constitucional: es decir, gobierno de la mayoría, sí, pero limitado por los derechos fundamentales. Entre ellos, la libertad de expresión". Lo comprendo perfectamente: Las democracias son formas de gobierno en donde el Poder no reside en reyes ni en sustitutos de éstos, sino en el Pueblo, que es la mayoría ("El populorum"). Constitucional, porque la sociedad se autoestatuye a través de una carta fundacional en ejercicio de su derecho de libre determinación. La Constitución está al servicio del Pueblo y no al revés; de lo contrario pasa lo que en "Odisea del Espacio 2001" o en "Frankenstein": La creación se vuelve en contra de su creador. Los derechos fundamentales no nacen de la Constitución; la misma los recoge. Antes de recogerlos, ya estaban proclamados desde la Revolución Francesa y otras cartas de la época. Puede haber otros derechos que la Constitución no recoja y, sin embargo, ser plenamente proclamables por los hombres libres del mundo. Que los derechos conformen una red, en donde cada uno sea una hebra del tejido, no se contrapone con el ejercicio directo del Poder por el Pueblo; es más, como derecho fundamental, está plenamente garantizado. Ya regresando al tema del Consejo de Regulación: Que sus miembros sean elegidos por la ciudadanía. Ya es hora que no sólo que seamos "zoon politikon", sino que tal calidad cosustancia al ser humano se ejercite solventemente.

E. L. dijo...

"Las democracias son formas de gobierno en donde el Poder no reside en reyes ni en sustitutos de éstos, sino en el Pueblo, que es la mayoría ("El populorum")"...
"La Constitución está al servicio del Pueblo y no al revés"

Falso. Cuando el "pueblo", o sea (como tú lo entiendes) la simple mayoría, puede hacer caso omiso de la Constitución si "le conviene", no se trata de democracia sino de oclocracia, la "tiranía de la mayoría". Y el poder en una democracia no reside en el pueblo a secas sino en la combinación entre el pueblo y los procedimientos por éste establecidos para su vida política, plasmados en una Constitución y encarnados en las instituciones del Estado.

En los sistemas populistas, el caudillo se erige en representante único de este "pueblo" a través de un imaginario esencialista: "soy uno de ustedes, por eso los represento (a diferencia de los otros, que son unos oligarcas)". (Y así, hace lo que le da la gana diciendo que "es voluntad del Pueblo"). En los constitucionalistas, el poder del pueblo está canalizado y organizado por la Constitución que el pueblo ha creado _a través de sus representantes_.

¿Por qué representantes? Porque es imposible que diez millones de personas escriban juntas una Carta, o tomen decisiones, etc., sin un liderazgo; y no sólo por razones prácticas que podrían solventarse tecnológicamente. Alguien tiene que direccionar la Carta, crear un primer borrador, orientar las discusiones estableciendo reglas de procedimiento y votación, etc. Esto lo pone en evidencia Michels, que habla de la "ley de hierro de la oligarquía", y se plasma en la elegante e indiscutible demostración matemática del Teorema de Arrow.

¿Por qué canalizar el poder? Porque es indispensable que una Constitución establezca a su vez los distintos poderes del Estado para poner cortapisas al poder de las urnas. Pues si podemos cambiar de reglas a mitad del partido, este se vuelve un caos insostenible. Las mayorías son frívolas e impulsivas: ahora quieren la guerra, mañana la cabeza de los banqueros, pasado mañana la del presidente. El Ecuador es un excelente ejemplo: un país que ha tenido una Constitución casi cada 9 años en promedio -y que, por ende, cambia las reglas en mitad del partido cada década. Un pueblo que ha defenestrado a casi todos los presidentes que él mismo eligió democráticamente un par de años antes. Para refrenar esta impulsividad es que sirven la Constitución y las instituciones, que deben ser, por ende, resistentes al cambio (aunque no completamente imposibles de alterar).

Nosotros los ecuatorianos vivimos bajo la ilusión ridícula de que cambiar una Constitución es "refundar el país". Y nos pasamos cambiándola una vez tras otra sin darnos cuenta de que el problema no es la Constitución per se sino nuestra escasa o inexistente cultura democrática: la misma que nos lleva a creer que "el pueblo nunca se equivoca", que "la Constitución se debe obedecer sólo cuando conviene al Pueblo", que "está bien defenestrar a un Presidente si nos parece malo por más que lo hayamos elegido nosotros mismos", que "por último que robe mientras haga obra", etc. Y así terminamos siempre, siempre, en las garras del autoritarismo, de izquierda o de derecha.

E. L. dijo...

Por otra parte, la "libre elección del pueblo" es un mito. NO hay tal "libre elección": todo grupo debe dividirse el trabajo de organizarse a sí mismo encargándoselo a alguno de sus miembros si quiere sobrevivir. Para ser viable, todo grupo necesita jerarquías, que son sencillamente una forma de reducir el caos y el desorden. Alguien tiene que otorgar el turno en el podio, llamar a votación y contar los votos, registrar las decisiones e intervenciones, etc.

En los grupos "naturales", como los clanes o las tribus, esto lo decide la tradición: se hace lo que siempre se ha hecho. En los grupos ampliados, como una comunidad de vecinos en un condominio, una empresa o un país, la tradición deviene insuficiente y hace falta crear reglas explícitas de procedimiento y división del trabajo.

El asunto no es prescindir de dichas jerarquías: es que el procedimiento para elegirlas, calificarlas e impugnarlas sea conformado de manera que todos puedan opinar lo más posible sin desordenarlo.

Héctor Yépez Martínez dijo...

La brillante explicación de E.L. me exime de cualquier respuesta adicional.

Héctor Yépez Martínez dijo...

Tal vez solo valga la pena añadir que el hecho de organizarnos como democracia "constitucional" quiere decir que de antemano el Estado reconoce ciertos principios y derechos "fundamentales" que deben respetarse, aun cuando todo el pueblo esté contra ellos en una coyuntura histórica.

Es con ese fundamento que se puede declarar inconstitucional una ley, aun cuando sea aprobada por la mayoría parlamentaria (que representa a la mayoría popular).

Por eso la constitucionalización del Estado implica un freno a la mayoría. Los derechos fundamentales son tales porque valen, precisamente, contra la voluntad de la mayoría y, así, son una autolimitación del sistema democrático.

Fabro dijo...

Mi argumento que si el Estado representa a la mayoría que son el pueblo es lo que fundamenta mi acuerdo con que la mayoría en el consejo sea del Ejecutivo.
Pese a ello igual debo decir que lo que afirmas de la dependencia del consejo hacia Correa es una aseveración que no está probada, ten en cuenta, en el caso del consejo de participación, que hay miembros que pertenecen abiertamente al mpd y el resto son de movimientos sociales con y sin orientacion politica y no "solo" militantes o simpatizantes de PAIS, ese 6 de 7 esta generando un debate sobre supuestos en cierta manera.

La coyuntura actual ha llevado a que la prensa, que ha sido defensora de los grandes poderes del país desde siempre o al menos desde hace un largo tiempo, y el Presidente Correa se enfrenten pero ¿qué si no fuera así? ¿Tendría que reformarse el reglamento de la ley de comunicación en palabras textuales para que "el consejo se componga de gente ajena al oficialismo a menos que este tenga afinidad con la prensa" y que se revise cada vez que llegue un nuevo gobierno? ¿Sería un disparate verdad? (Es decir Correa no siempre será el Presidente, ya que no puede hacer lo que otrora Rocafuerte sí hizo -fusilar a la oposición- este gobierno pasará como el de García y Alfaro -asesinados- o llegará uno con nuevas ideas). Se necesita una reglamentación universal para normar este consejo, creo que debes descartar el que la solución es que la oposición se apodere del consejo. Recuerda que al principio no querían ley, luego que no querían consejo, luego que el consejo debía ser compuesto por miembros de los medios (una payasada) y ahora que deben ellos ocupar el consejo. Lo de la Asamblea podría parecer algo más acertado pero ¿es solo porque la conyuntura llevó a que la Asamblea sea un ente de fuerzas equilibradas o de verdad crees que es una institución con la legitimidad representativa para tomar la nominación de los miembros?

En cuestión jurídica o de derechos, ¿quién es el que debe garantizar el derecho a la libertad de expresión? No creo que alguien en este foro se atreva a decir que "Los grandes medios" que son negocios, y en los casos más patéticos (la mayoría) "negocios que defienden negocios" Así que la respuesta es El Estado, así que si se reparten los escaños entre Ejecutivo y Consejo de Participación no es descabellado. Por supuesto la ciudadanía debe organizarse con veedurías nacionales y porqué no internacionales para vigilar el accionar del consejo.

Con respecto a detectives y ladrones ¿Porqué la lectura no puede ser contraria? ¿quién dice que los ladrones son los unos y los detectives los otros, o viceversa? Si bien es cierto se afirma de los abusos del Gobierno contra la prensa, pero en muchas ocasiones la prensa calla verdades que no son del agrado de los intereses que defienden se me vienen tres ejemplos por ahora: El traspaso de Machala Power al Estado, la renegociación histórica de la deuda externa y ahora último el juicio por injurias que le puso Alvaro Noboa a Carlos Marx Carrasco por 65 millones de dólares, el Presidente y algunos funcionarios se quejan de que las rectificaciones enviadas a los periodicos y otros medios no son publicadas. Así que si hablamos de que ladrones juzgan a agredidos no es una verdad que aplica directo a lo del consejo de comunicación, el que garantiza libertad de expresión no son los medios sino el Estado si no directamente el pueblo.
Suerte!!!

Héctor Yépez Martínez dijo...

La mayor representatividad de la Asamblea frente al Ejecutivo es un hecho, aquí y en todas partes, cuando las instituciones funcionan como deben. Es muy sencillo y elemental: en el Legislativo hay pluralidad de fuerzas, en el Ejecutivo no.

En cuanto a lo que dices sobre el CPC, basta ver el historial de sus designaciones para confirmar lo que se cuece adentro y quién manda ahí.

En cuanto a lo de detectives y ladrones, de acuerdo: te invito a invertir los términos de este artículo y la conclusión sería exactamente igual. El punto es que sería ridículo que los unos se juzguen a los otros. No importa quién sea el detective o el ladrón.

JULIO dijo...

TU ARTÍCULO DE HOY SE ENRIQUECIÓ CON LA OPINION DE ALTURA Y BIEN FUNDAMENTADA DE TUS LECTORES. COINCIDO CON MUCHAS DE ELLAS. GRACIAS, AB. JULIO HIDALGO VIERA

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