diciembre 05, 2011

La prostituta libertad

diciembre 05, 2011



Pocas ideas han sido deformadas con tanta irresponsabilidad y demagogia como la “libertad”. Políticos de derecha y de izquierda, presidentes, legisladores, alcaldes, jueces, periodistas, banqueros y criminales… cualquier pretensión pública que quiera venderse bien se expone siempre en nombre de la libertad. Pero si sirve para toda circunstancia, sin importar la causa que se arrope bajo su manto, ¿no será porque, en el fondo, para nosotros la libertad no significa nada?

Voy a ilustrar esta insaciable prostitución con dos exponentes principales en la política ecuatoriana: el Presidente Rafael Correa y el Alcalde Jaime Nebot. Lo que tienen en común: mientras reclaman libertad ante quienes están por encima de su administración, la niegan sistemáticamente a quienes están por debajo de su autoridad.


La libertad según Nebot.

Comienzo por Nebot, quien curiosamente se define como un hombre liberal y ha repletado las calles de Guayaquil bajo el emotivo discurso de libertad para la ciudad. Para la ciudad, sí, pero no para sus habitantes. Porque cuando Nebot reclama libertad para Guayaquil, realmente habla de libertad para la Alcaldía que él administra, y no para los ciudadanos de Guayaquil.

Nebot, hablemos claro, cree en cualquier cosa menos en el liberalismo político, entendido como un sistema donde los individuos tienen una esfera de libertad que es inviolable ante el poder público. En Guayaquil manda el Alcalde. Y si un guayaquileño piensa distinto, ¡qué pena! Por eso escuchamos historias de ciudadanos masacrados por la “fuerza pública” municipal. Por eso es intolerable que un joven pinte paredes o dibuje chanchitos en las calles. Por eso es impensable que se expongan obras de arte sexualmente explícitas en el Salón de Julio o se expongan los vendedores ambulantes —socialmente explícitos— en ciertas calles de la ciudad. En Guayaquil imperan la moral y la estética pública, que se dictan desde el palacio municipal.

Lo curioso es que la libertad que Nebot niega a los guayaquileños, en cambio la reclama para sí ante el Estado central. De ahí su ardiente defensa de las rentas y la “autonomía” de la ciudad (no de los ciudadanos). Guayaquil debe ser libre y autónoma frente al Estado. Que a los guayaquileños ni se les ocurra alegar lo mismo frente a Guayaquil.


La libertad según Correa.

Aunque Correa tenga aversión por el liberalismo cuando va con el prefijo “neo-“, se dice heredero de Eloy Alfaro, el gran líder de la Revolución Liberal. Pero Correa es tan liberal como Nebot o cualquier socialcristiano. Correa entiende la libertad como un atributo personalísimo suyo que lo distingue de los demás. De ahí que solo él pueda insultar a diestra y siniestra a cualquier hijo de vecino, pero eso sea un privilegio prohibido, sancionado con cárcel y millones de dólares, a cualquier otro ecuatoriano. Y también Correa entiende la libertad al estilo de Nebot: los ecuatorianos no son autónomos frente a Ecuador, pero Ecuador sí debe ser autónomo frente al mundo.

Correa está íntimamente convencido de que el Estado puede imponer tendencias de comportamiento, dogmas religiosos, prácticas empresariales, contenidos en medios de comunicación, etc., etc., hasta el extremo de negar cualquier espacio básico de autonomía personal. La única libertad que Correa admite sin condiciones es la del voto, porque es vital para una maquinaria pública que aplaste a todas las demás.

Sin embargo, cuando vemos la actitud de Correa y sus diplomáticos en el orden internacional, resulta que la cosa funciona al revés. La autonomía que Correa niega a los ecuatorianos, la defiende a capa y espada bajo el nombre de “soberanía” para su Ecuador. Ahí sí impera un liberalismo ultra-radical. Por eso el Consejo de Seguridad de la ONU es una dictadura y la CIDH se entromete en asuntos internos cuando se atreve a fiscalizar derechos humanos (o sea, a cumplir su única función). Y a tal extremo llega la defensa a ultranza de la “autonomía estatal” que ni siquiera cabe violarla para impedir crímenes de lesa humanidad, como los de Gadafi. Tan respetuoso es Correa con los otros “soberanos” que en su imaginario nunca hay países autoritarios, sino democracias diferentes.

En resumen, para Correa es inconcebible que el mundo se entrometa en la vida soberana de Ecuador, pero es natural que su gobierno se entrometa en la vida personal de los ecuatorianos.


Mi diagnóstico:

En último término, la culpa no es de Correa y Nebot: son síntomas de una enfermedad social. En Ecuador está claro que la libertad es una palabra mágica que sirve para proteger lo mío contra quienes tengo arriba, mientras la niego para proteger lo mío contra los que tengo abajo. Y esa lógica tenebrosa pervive gracias a que los ciudadanos estamos muy a gusto con ella. De ahí que la izquierda celebre a Correa por cumplir su proyecto y la derecha aclame a Nebot por gobernar a su antojo, aunque a ambos —como a la inmensa mayoría de sus colegas— les importe un bledo la libertad.

Si para algo sirve la democracia es para garantizar que los políticos sean, ni más ni menos, el fiel reflejo de lo que piensa la mayoría de sus gobernados. El problema de fondo es que los ecuatorianos no tenemos una idea clara de lo que significa la libertad. Por eso toleramos su prostitución. Al fin y al cabo, ¿será que queremos asumir la grave responsabilidad que implica ser auténticamente libres?




Imágenes de devianart.com y cartoonstock.com respectivamente

26 comentarios:

Anónimo dijo...

la libertad es un atributo de los individuos únicamente... los gobiernos no poseen este atributo; es más -originalmente- se crearon limitados en su accionar -por la constitución- para así proteger los derechos de las personas -protección necesaria frente al estado-... coincido plenamente en que ni Nebot o Correa sean liberales, parecería que no saben lo que es la libertad, ni cuan importante es para el desarrollo individual y finalmente el de la sociedad en su conjunto.

Héctor Yépez Martínez dijo...

De acuerdo. La libertad es para las personas, no para los gobiernos.

abelo dijo...

Felicitaciones, Héctor, qué interesante que es esto de la libertad. Yo creo que todavía no se ha practicado ningún sistema económico ni de organización social que nos haga libres: ni el capitalismo aplastante ni el comunismo ortodoxo. Veo que también se confunde frecuentemente la palabra libertad con la democracia participativa... Lo que sí se es que seremos más libres cuando todos tengamos educación e igualdad de oportunidades, cuando las personas tengan valgan más que los capitales, cuando la sociedad la organice la sociedad misma y no un estado omnipotente o el poder económico de unos cuantos...
Excelente de nuevo,
abel

Anónimo dijo...

Felicitaciones muy buen articulo sobre la libertad.

Anónimo dijo...

Que Nebot no "permita" ciertas acciones anti-urbanísticas me suena un poco a que falta argumento (los informales deben "respetar" los espacios públicos y son libres de vender sus productos en los lugares destinados para el efecto).

Correa, por otro lado, es el ejemplo perfecto de un engendro político, proclamando a viva voz su compatibilidad con Eloy Alfaro pero a la vez silenciando a opositores de la manera mas cobarde y abusiva.

Señores, amo mi libertad, no solo la de pensar (que es la única que me queda), si no de actuar y proponer mis ideas, pero sé, que esta como derecho se me termina justo antes de la línea en que empieza la del otro. No podemos aplastarnos unos a otros so pretexto de la libertad, pero tampoco pretendan callarnos o peor aún, someter nuestros pensamientos.

Héctor Yépez Martínez dijo...

Decir que los abusos de los garroteros municipales son "urbanismo" no es solo ingenuo, sino cruel.

Anónimo dijo...

¿Cuales abusos?

Héctor Yépez Martínez dijo...

Yo he visto a los "mataburros" del Municipio golpeando a gente en las calles o quitándole todas sus cosas a un chiclero en la 9 de octubre, sin ninguna facultad legal. A propósito del caso de Daniel Adum, hay una ordenanza de Nebot para que un comisario meta preso a un guayaquileño por dañar la estética de la ciudad. ¿Sigo?

Héctor Yépez Martínez dijo...

Por supuesto, todas estas cosas pasan completamente desapercibidas para la "prensa independiente".

Anónimo dijo...

Más cruel me parece que por el "supuesto" derecho de los informales a trabajar, se exponga al resto de ciudadanos a un ambiente idóneo para delincuencia, asaltos e inseguridad. Yo soy de Quito y que gusto daba antes de este periodo de alcalde, ir caminando por las calles del centro sin vendedores.

Para quienes como tú defienden el derecho a la "libertad" del trabajo de los informales, repetirte lo que te puse antes: "Tu libertad y mi libertad termina donde empieza la de otro". En este caso, hay muchos ciudadanos que no queremos vendedores en la calle, porque cuando necesitamos comprar algo, vamos y lo compramos en el lugar asignado para ello.

Y de la "prensa independiente" NO opino, que ahora hasta de esto también tienen la culpa y aunque no justifico por ningún motivo el garrote, decirte que también he visto imágenes de "vendedores informales" pegando, insultando y lanzando piedras...

Fabro dijo...

El término es "ROBAburros" (mataburros es el término acuñado para la defensa frontal de los carros cuando esta es robusta) seguro fue una confusión.

Creo que en ambos casos podemos hablar de libertades restringidas, pero, quiero hacer un apunte: Por ejemplo, nadie, ni este señor Adum no tiene ningún derecho de llenar con chanchitos ni nada por el estilo las paredes (que son públicas) en alguna entrevista lo escuché decir que tiene atracción a los semáforos y que quisiera pintarlos, creo que es una afición desordenada, creo que se puede desarrollar este "arte" de una manera más ordenada por el bien de todos. "Litro x mate", por ejemplo, consiguió un PERMISO MUNICIPAL en Samborondón para pintar una pared y al final todos felices. No quiero entrar desenrrollando caso por caso (antes de que me digan sobre lo del mural de Urdesa creo que eso sí fue un abuso del Municipio) lo que quiero recalcar es que está bien que el Municipio regule estas cosas, porque son espacios públicos y no solo de los artistas, pero así mismo hay que decir que es una señal de fracaso que en 20 años no ha procurado estos espacios de manera suficiente (eso sí es coartar la libertad de expresión), no ha sido prioridad está claro y encima que este "orden" no aplica para los barrios marginales (Si no me creen, dense una vuelta por la nueva Prosperina donde 600000 personas viven a la buena de Dios que no parece tan bueno si viéramos como viven)
Lo malo aquí es reprimir a gente a la que ni siquiera se ha dado la oportunidad de hacer uso de sus libertades, ¿o es que todos los vendedores tienen su espacio en los mercados municipales? ¿O es que los grupos sociales tienen dónde expresarse? (y esto va para Correa también que pese a que como partido están muy bien organizados no se ha trasladado eso a los grupos sociales del país) Y aquí me paso a lo de la libertad de expresión en donde todavía se cree (gracias a los grandes medios) que los medios (y sobretodo los grandes)son los portavoces de la libertad de expresión por eso nadie se pregunta cosas como ¿porqué solo el que tiene plata puede poner una radio o un canal? ¿porqué no hay sanciones para esos canales que pedían "favores" para contratar a presentadoras? (que se llegó al descaro de decirlo públicamente sin que haya NI UN sancionado) ¿porqué grupos de jóvenes, tribus urbanas, organizaciones sociales no poseen medios? ¿porqué medio comunitario solo es darle media frecuencia a una comunidad indígena para que solo hablen entre ellos? ¿Qué libertad tiene un medio que pertenece a un banquero? ¿Qué libertad tiene un país en el que pocas familias poseen el poder para informar a todo un pueblo?
Entonces sí me parece que se coarta más la libertad cuando irónicamente el "debate sobre la libertad" es tan obtuso que SOLO se fija (y no digo que esté mal) en casos puntuales como los toletazos que si son merecidos o no, un artista medio hippie que si puede garabatear las paredes o no y los insultos de un presidente que si los puede hacer o no, sin tomar un contexto completo como que no hay espacios para trabajar, como que las cosas deben hacerse con orden y como que si los periodistas no digan mediocres, neonazis y criminales sin fundamento al presidente y a todo el que le caiga mal.
Suerte!!!

JM dijo...

desde el principio de la república, nos vinieron con la idea de la revolución francesa, tomándola de allá y queriendo imponerla, pero para unos pocos. El común denominador ni se enteraba de lo que pasaba allá... Los criollos querían hacer un "país" para sí mismos, pero nunca contaron con que este país, la gente y todo eran muy distinto a lo que pensaron... Este país ha sido y sigue siendo salvaje.

Héctor Yépez Martínez dijo...

En efecto, el término es "robaburros". Disculpas por el lapsus involuntario.

Anónimo dijo...

En lo personal, yo creo que el tema de la libertad es algo muy complicado. Yépez dijo que los ecuatorianos no sabemos lo que es libertad, pero, ¿alguien sabe? Puede que yo esté equivocado, pero hasta donde yo se, el significado de libertad es bastante subjetivo.

Inclusive en temas donde normalmente creemos que todos estamos de acuerdo que son parte de "libertad" como la famosa libertad de expresión, la libertad de expresión en sí también es bastante limitada, y aquí no hablo de grupos de poder, sino de la sociedad en si, e ideas morales como la corrección política.

Yo creo que lo que países como Ecuador necesitan no es únicamente más libertad, la que de por sí ya viene en muchas formas dependiendo de poblaciones, generaciones, culturas, situaciones, ect, sino orden también. Libertad sin orden es anarquía, y tomando en cuenta el comportamiento humano, esperar más que caos de eso me parece algo inocente.

Otro punto que quisiera mencionar es esto que dijo el señor Yépez:
"Correa está íntimamente convencido de que el Estado puede imponer tendencias de comportamiento, dogmas religiosos, prácticas empresariales, contenidos en medios de comunicación"

Corríjame si me equivoco, pero ¿no es básicamente así como se han forjado gran parte de las culturas a lo largo de la historia? Ciertamente están las revoluciones de pensamiento en las que grupos de personas se van en contra de lo que es percibido como la cultura establecida, cambiando así gradualmente la forma de pensar de las personas, pero en fin y al cabo, en gran parte han sido los gobiernos los que han marcado la idea de cultura y la han mantenido.

Digo esto, no porque estoy de acuerdo con mantener ese sistema, pero quisiera jugar como abogado del diablo. Mucha gente dice que en el Ecuador nos hace falta un cambio de cultura casi radical. ¿Es posible lograr un cambio significativo de una manera pasiva, o sería más fácil para un gobierno el cambiar algo a lo que yo me refiero como una cultura neo-feudalista que tenemos en este país?

Esos puntos aparte, el artículo me pareció bastante interesante. Felicitaciones al señor Yépez.

juan dijo...

Noto que la mayoría de conceptos vertidos parecieran determinarse por la concepción del individuo frente del Estado. Desde esa perspectiva sin Estado, el ser humano no tendría libertad, sino que es libre en la medida en que el Estado existe. ¿Por qué Adoum o cualquier otro no tiene derecho a pintar una pared manchada o colorida de cemento en la ciudad? ¿Libertad restringida? Hacer o no hacer algo es un ejercicio de la misma. Cuando te la imponen, ya no hablamos de libertad. Con relación al liberalismo político que esgrimías al principio me resulta tentador relacionarlo con la posición de Anónimo acerca de la subjetividad de la libertad. No acepto esto último de manera categórica: La libertad es un concepto intersubjetivo que se va construyendo a medida que la sociedad avanza en su misma construcción. Ciertamente, se puede entender la libertad sin Estado, pero no sin sociedad. Conforme a la Teoría Política, que tampoco hay que sacralizarla, es cierto lo que apuntaba inicialmente Anónimo cuando manifiesta que los individuos son libres, mas que el término no debe aplicarse a los Estados. Los Estados tienen facultades o atributos que provienen presumiblemente del poder que radica en el Pueblo, quienes en un acto de supuesta libertad le entregan al Supremo Estado el derecho a regularles la vida y otras cosas. En cuanto a la referencia de litro x mate, los flacos tuvieron que irse a otro municipio para conseguir expresarse en una pared: Eso demuestra el estado de las cosas, creo yo. Una cosa es que Febres Cordero, no Nebot, puso la ciudad en orden. Que Nebot ha continuado la obra de León? Muy cierto. Pero una cosa es asignar determinado lugar para la venta a un pobre y no permitírselo, y otra muy diferente es molerlo a palos por ello. Un tipo que no puede elegir dónde va a ir a comprar tal o cual cosa, precisamente porque sus opciones de adquisición son muy limitadas; que carece de educación formal, pero que quiere ganarse la vida honradamente: No está robando. Hay gente buena, más allá de lo que las noticias nos pintan. Los chicos que hacen piruetas para ganarse unos dólares, tampoco están robando. Han decidido frente a sus necesidades, salir a hacer ALGO. Y hay que tener claro que esa gente poco sabe de leyes, pero sí de subsistencia. Y cuando hay que comer y dar de comer a los que dependen de tí, aparte de otras necesidades básicas y no tan básicas, no hay ley formal que valga. Porque hay un derecho mucho más básico en juego: La vida misma. Existen también pretendidos derechos que se los define tales y no responden a una determinada emanación de la naturaleza humana, sino a cierta configuración de las esferas de poder. Pero eso es harian ya d eotro costal. Buen artículo, primo.

Héctor Yépez Martínez dijo...

Gracias, Juan. Muy de acuerdo contigo.

Juan Fernando C. dijo...

Felicitaciones Héctor: excelente reflexión y artículo.

Y para Abelo: el capitalismo es aplastante sino liberador, es limitar el uso de la fuerza en las relaciones humanas a sus usos defensivos, por ende maximizandose la cantidad de intercambios/tratos libres entre adultos. Veo que estás confundido sobre el término, revisate "Defending the undefendable" de Walter Block.

Héctor Yépez Martínez dijo...

Gracias, Juan Fernando.

Italo Sotomayor M. dijo...

Su introducción fue algo fue muy objetiva pero en el transcurso de su ensayo dica objetivdad se fue perdiendo al mantener una posición un tanto más benigna con Nebot y hablar con más vehemencia de Correa. Es importante señalar que la libertad es inherente al ser humano y a su esencia como ser. El concepto de libertad es tan subjetivo que peude ser entendido de maneras tan diversas, pero lo peligroso está cuando llega a politizarse. Correa con justa razón defiende las libertades negadas durante décadas por un grupo selecto de la sociedad ecuatoriana que pretendía manejar al país a su antojo. Pero cuando las libertades del grupo PAIS son tocadas, Correa se exalta y comete actos de corrupción para manipular a las cortes. El caso de Nebot es algo parecido pero creo que es un poco más antiético por la desfachateces de las que somos víctimas como guayaquileños. Nebot pertenece a una élite social que busca acaparar recursos para su propio bien. Sería bueno investigar quiénes son las contratistas principales del Municipio, quiénes tienen poder político junto a Nebot, etc. Nuestro alcalde no lucha por la libertad, lucha por su propio bienestar. Por otro lado, sería irresponsable no admitir la cantidad de obras que han hecho tanto Correa como Nebot, esas sí, para el bienestar de todos. En líneas generales creo que es un buen artículo, sobretodo porque promueve el debate y la conceptualización de un término tan difícil como es la libertad. Saludos.

http://irreverenciapolitica.blogspot.com/

Héctor Yépez Martínez dijo...

Gracias, Ítalo. Evidentemente hablo un poco más de Correa, porque el cargo que ocupa es mucho más relevante que el de Nebot.

Este artículo no busca ocultar las obras que ambos han hecho en beneficio de Ecuador y Guayaquil, respectivamente; pero eso no significa que con ellos tengamos más libertad, ni peor aún más democracia.

Mono liberal dijo...

Valiente el articulo pero limitado en su contexto. No es imparcial con respecto a la libertad que se proclama defender.
Nada es gratis en este mundo y todo tiene su precio. Eso es un hecho. Hay un lema que es tomado por varios paises del mundo "Libertad, Orden y Progreso"
El correcto balance entre estos principios es lo que logra y permite la convivencia humana. Si te excedes en alguno de ellos siempre sera a costa de alguno o de los otros dos.

Paúl Rivera dijo...

Excelente reflexión...

Va totalmente de la mano con los datos arrojados por el latinobarómetro

Anónimo dijo...

La libertad, siendo lo más valioso que tenemos, no puede ser gozada a plenitud a menos que la sociedad tenga educación y cultura para tener sus propias limitaciones, para así, el hacer lo que nos de la gana llegue a límites donde se respete a los demás individuos y no se afecte su libertad. Mientras la sociedad no cumpla con estos niveles culturales, seguirá siendo controlada por cualquier poder, sea político o económico. En el país se ha demostrado en innumerables ocasiones que el populismo de varios políticos han controlado y cegado a la mayoría de la población. Y tomando como ejemplo a países de primer mundo, aquellos grandes capitalistas que manejan economías fuertes con capitalismo puro, controlan también a sus habitantes haciéndolos pensar que el dinero les da libertad, mientras los esclavizan en la búsqueda del mismo.

Anónimo dijo...

Es una verdad latente esto de decir que la libertad esta prostituida, innegablemente es así. Pero lo alarmante aquí somos nostros, los ciudadanos, los principales actores y dueños de la misma y no nos demos cuenta; nos dejemos llevar por un discurso barato y disfrazado,con intereses selectivos de reducidos grupos. El tema no es la alcaldia de nebot o la presidencia de correa y la lucha de cada uno; el tema somos nosotros y la libertad ilegitima que Nos estan dando, al decir "nos" me refiero a que no somos nosotros mismos quienes nos proporcionamos libertad, y mal está pues el hombre nace libre y sin cadenas, solo llega a regirse por leyes para vivir en sociedad. "El Hombre es egoísta, ambicioso, intrigante, doble e inmoral" (maquiavelo) y siempre va a luchar por sus propios intereses, pero todo esto depende de la autonomia y la fuerza, ya que de esto se desprende la libertad individual; y si perdemos autonomia? y donamos nuestra fuerza? es lógico que ya no será nuestra, será de quien se la demos.
Buen articulo Hector!
@sukavera

Héctor Yépez Martínez dijo...

Gracias!

Anónimo dijo...

La libertad no es completamente real. Segun el gran filosofo utilitarista Britanico John Stuart Mill el estado tiene un campo de actuacion. Segun varios economistas, la libertad tiene limites dados por las sociedades, por ejemplo: Si en Espana si ofendes al rey, eres juzgado de 6 meses a un anio de carcel (http://abogadospenal.fullblog.com.ar/codigo-penal-espanol---texto-integro-actualizado-2-121244071996.html, Articulos 490-91). Inclusive los liberales mas grandes de Europa el estado regula, tan solo vean lo que pasa en Gran Bretania que es la cuna de las democracias modernas.

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