1. El libro contiene una acusación ofensiva contra el honor del Presidente, por afirmar que conocía los jugosos contratos que su hermano Fabricio, a través de un entramado societario, mantenía con el Estado. 2. El Presidente ha jurado que no conocía los contratos. 3. Hasta hoy, ningún organismo de control ha confirmado que el Presidente conocía los contratos (…lo cual no significa que no los conocía); por tanto, la acusación del libro fue un acto ilícito. 4. Como el acto que dañó moralmente al Presidente fue ilícito, cabe indemnización. 5. Para calcular esa indemnización, no se requiere ninguna prueba.
Déjenme ver si entendí. La jueza sostiene que es ilícito —es decir, está legalmente prohibido— que una persona hable mal de un funcionario público, sobre hechos de interés público, si no existe previamente una resolución de un organismo de control. Sí, me refiero a “hablar mal”, porque aquí lo que se valora es el hecho de haber “ofendido”, aun cuando no haya calumnia o falsedad. En otras palabras, si el Estado no ha decidido que un funcionario actuó mal, está prohibido que cualquier ciudadano sostenga lo contrario. Y está prohibido, aun cuando diga la verdad.
Esta tesis consagra un monopolio aberrante del Estado sobre la verdad pública, llevado hasta su más absurdo extremo. ¿O sea que si mañana el Contralor, terminado el juicio, concluye que el Presidente sí conocía los contratos, se revoca la condena? ¿O sea que, desde ahora, todos los periódicos del país deben consultarle a las entidades de control si están de acuerdo con un reportaje antes de publicarlo? Mejor cerremos entonces todos los medios de comunicación y cumplamos el sueño revolucionario: que cada entidad estatal tenga su propia oficina de prensa, que, de ahora en adelante, será la única fuente de información nacional.
Con esta nueva regla judicial, todos los políticos deberán hacerse millonarios. Solo imagínense a los herederos de Febres Cordero cobrando un milloncito por cada vez que alguien lo acusó de manejar las cortes… sin que ninguna autoridad de control lo haya ratificado. ¡Negocio redondo!
Pero aún falta lo más grave: la astronómica suma de dinero fijada como indemnización, con un razonamiento igual de lastimero. Los periodistas alegaron en su defensa que el Presidente no había demostrado ningún perjuicio real que amerite indemnizar. La jueza replicó que eso no importa, cito, “por la sencilla razón de que el daño moral refiere a lo espiritual, a lo inmaterial, a aquello que solo la persona que lo sufre puede indicarlo”.
Y claro, como solo el que sufre puede “certificar” su propia pena, la jueza asume que hay daño moral porque el Presidente así lo declaró bajo juramento. Y claro, eso vale dos millones de dólares. Cómo llegó a calcular esa suma, es algo que el frondoso fallo se cuidó de ocultar.
En conclusión, la sentencia del Gran Hermano nos deja tres lecciones que, de ahora en adelante, todo ecuatoriano tiene prohibido olvidar:
Primero, todo lo que diga un ciudadano contra el espíritu del Presidente, sin la venia de un organismo de control, se presume falso. No vale ninguna prueba en contrario.
Segundo, todo lo que diga el Presidente para sanar su dolor con millones de dólares, se presume verdadero. Y tampoco vale ninguna prueba en contrario.
Tercero, si usted aún insiste en ofender el espíritu del Presidente en el futuro, no gaste en abogados el dinero que después tanto va a necesitar. No hay más posibilidad de salvación que pedir perdón o ponerse a rezar. En cualquiera de los dos casos, su única esperanza no es la justicia de los hombres, sino la misericordia de los dioses.
Imagen tomada del blog de Bonil.




13 comentarios:
http://ciudadanoplanetario1976.blogspot.com/2012/02/star-ad-mike-patton-y-el-ecuador-de-hoy.html
No es la primera vez que Calderón o Zurita levantan investigaciones por presunta corrupción en los gobiernos, sin duda son muy valientes para ello, lamentablemente han carecido de voluntad para buscar la verdad en temas como la gran estafa al estado en aquellos préstamos entre banqueros y empresas relacionadas o quienes, con nombres y apellidos, se beneficiaron en la dolarización, esta falta de imparcialidad les resta credibilidad. Por este motivo se presume que hubo toda la intención de lesionar la honra del primer mandatario. Como lo he dicho en otros comentarios, SE ME HACE MUY DIFICIL CREER QUE EL PRESIDENTE NO SABIA DE LOS CONTRATOS, pero de ahí a escribir un libro afirmándolo, hay una enorme distancia. Si yo lo hubiera escrito el libro, lo hubiera puesto tal como anoto arriba o en su defecto "SEGUN FABRICIO CORREA, EL PRESIDENTE ESTÁ AL TANTO DE TODOS SUS MOVIMIENTOS, POR LO TANTO SE PRESUME QUE ÉL SI SABIA DE LOS CONTRATOS", adicionalmente era necesario para la investigación contrastar las fuentes, preguntarle al propio presidente, y anotar su respuesta cualquiera que hubiera sido. Calderón y Zurita no son nuevos en esto, por lo tanto siempre supieron lo querían dar a entender en el libro.
Enrique: Lo que dijeron Calderón y Zurita es, justamente, que Fabricio afirmó que su hermano Rafael conocía los contratos. Por lo demás, sostener que porque ellos no hayan investigado a los banqueros, se "presuma" su intención de lesionar el honor del Presidente, no tiene ningún sentido.
Cuando le preguntaron y le preguntan a Fabricio sobre los contratos, él responde generalizando que su hermano sabe todo lo que hace, no puntualiza, entonces viene la presunción de los investigadores. En todo caso, porque hay que creerle en esto y no creerle cuando Fabricio dice que sus contratos son legales. Si sus contratos son legales tal como los defiende el abogado Joffre Campaña, cuál es rollo entonces, cuál es el fin del libro?, si era demostrar que el presidente si sabía, entonces porque no se busco la fuente, por qué se dejó esto en el aire?. Incompetencia o Mala intención?. Finalmente la corrupción en el Ecuador no solo proviene o está en los gobiernos de turno, se confabula y gestiona mayoritariamente en la empresa privada que misteriosamente sale absuelta a vista y paciencia de los jueces y aquellos medios de comunicación y periodistas que sospechosamente miran para otro lado.
No se dejó nunca en el aire. Deberías revisar el libro en vez de creer ciegamente en la propaganda oficial.
No hay que creer ciegamente ni en el libro ni en la propaganda oficial, ambos manipulan, hay que ser realistas y manejar la conciencia en base a valores.
valores = creer lo que te convenga?
lo que le convenga a la gran mayoría, por el bien del país.
Lo que pudan hacer Calderón y Zurita con el apoyo de sus patrones, solo benefician a unos cuantos. El presidente Correa ha demostrado de largo lo que se puede hacer por un país, con voluntad y honestidad. De todas formas tenemos que soportar la inconformidad de unos cuantos.
Señor Zamora, está equivocado, los valores no cambian y el fin No justifica los medios. Una buena formación de la conciencia nos lleva a distinguir el bien y el mal de las acciones, siempre tomando como referente un sistema moral específico. Me gustaría saber cual es su referente, le lo contrario, cae en el relativismo que evidentemente es la línea que el tal invento llamado "Socialismo del ssXXI" y los sitemas de gobierno contemporáneos.
A mí también me gustaría saber cuál es su referente, probablemente usted y yo nunca estaremos conformes, aunque coincido en que el fin no justifica los medios, por eso hacer una seudo investigación sin contrastar fuentes importantes y hacer un libro deja fuertes dudas sobre su veracidad, intención y profesionalismo. Si usted considera, celebra o aprueba este libro a pesar de las falencias anotadas, también deja muestras de su capacidad moral, pero la respeto sin tener que asociarlo con alguna tendencia ideológica con el ánimo de desacreditarlo o denigrarlo. Al final serán ciudadanos imparciales que al leer nuestros criterios, se formarán uno propio según sus propios referentes morales.
"Al final serán ciudadanos imparciales que al leer nuestros criterios, se formarán uno propio según sus propios referentes morales."
Lo irónico de eso de ahí es que eso es básicamente uno de los puntos principales de la libertad de expresión, y sin embargo, en el caso de Calderón y Zurita eso no se respetó.
Si el Presidente hubiese simplemente divulgado su versión y el juicio de la misma (junto al libro de Calderón y Zurita) se la hubiese dejado a los ciudadanos, no habría problema alguno. Eso hubiese sido perfectamente válido y justo.
Sin embargo, el llevar todo esto de aquí a cortes - en las cuales, hasta la fecha, el Presidente ha tenido un muy buen record - y de paso demandar millones de dólares como si el dinero pudiese enmendar el prestigio moral de una persona es un completo disparate.
Yo no digo que el Presidente Correa no haya hecho cosas buenas - y de hecho las sigue haciendo - pero esto en particular es un completo atropello a la libertad de expresión - que hasta donde recuerdo es un derecho humano mientras que la honra personal no lo es - y tiene que ser señalado como tal. No solo eso, sino que dada la condición de Rafael Correa como presidente de la república, esto también es un abuso de poder.
La pequeña diferencia es que Cevallos y Zamora exponen sus criterios, pero lo de Calderón y Zurita es una investigación, es un libro donde dan cifras y hacen afirmaciones maliciosas, no es una novela o poemas de amor. Por ejemplo, aquí en mi barrio he visto hasta que se van a los puños cuando alguien ofende o falta la honra de otro, son muy contados los seres humanos que dejan pasar estas ofensas o no toman conciencia hasta que les pasa. Particularmente si alguien escribe un libro diciendo que yo soy un corrupto, no voy a quedarme de brazos cruzados aplaudiendo la libertad de expresión, peor si en ningún momento me preguntó sobre los hechos, sino que lo afirma porque un tercero o mi hermano, que si es un pillo se lo dice.
Creo que hay una pequeña diferencia que unas pesonas comunes y corrientes se vayan de golpes a que un presidente de un país, que se supone lo represente y sente un ejemplo a seguir, reaccione de tal manera cuando se habla mal de él.
Más aún, tal y como usted lo dice, esto es una investigación, y como en tal se buscan fuentes que se crean confiables por parte del que realiza la investigación.
Al igual que Calderón y Zurita, el Presidente Correa estaba en plena capacidad de exponer su parte de la historia a manera de defender su images, eso hubiese sido perfectamente correcto. Por el contrario, ir a cortes, y pedir exhorbitantes sumas de dinero como indeminzación para su supuesto daño moral, a mi el lo personal, no me dice nada positivo acerca de Correa y esto de aquí parece más un abuso de poder que ninguna otra cosa. Lo peor del caso es que el Presidente Correa vive hablando mal de otras personas y está bien que el lo haga. En otras palabras, pareciera que él se cree dueño de la verdad.
Lo peor del caso será cuando al gobierno le llegue una demanda por parte de la CIDH, la pierda, ya va a ser nuestro dinero el que pague por eso, y no el de la persona natural Rafael Correa.
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