Todos vimos aquel día
el juicio del Presidente
contra el villano periódico
y el periodista demente,
acusados de decir
calumnias de disidentes.
Hay malos de lado y lado
—¡cuán pocos son buena gente!—;
por eso tan importante
era un juez independiente.
Llegó, a última hora,
el sabiondo juez Paredes,
el veloz sentenciador,
el sagaz jurisprudente:
pagar cuarenta Restrepos
fue su dictamen alegre.
el honor del Presidente:
de su criterio imparcial
ello es prueba limpia y verde.)
Más tarde se armó el relajo
y al nervioso juez Paredes
un video le sacaron.
El juez confesó, imprudente:
¡Me dieron haciendo el fallo!
La farsa quedó evidente.
Muy poco tardó en llegar
la reacción de los de al frente:
“Tranquilos. No pasa nada.
Lo que vieron en la tele
no es falso, sino ilegal,
dudoso e insuficiente.
Es solo un seudo video.
Investiguen a los seres
oscuros que revelaron
la farsa. Que nadie intente
sospechar de la autoría
del fallo del juez Paredes.
¡Que a nadie aquí se le ocurra
dudar de los inocentes!
¡No duden del abogado!
¡Nada sabe el Presidente!”
Y el escándalo se olvida,
en silencio, entre la gente.




11 comentarios:
Te felicito. Excelente.
¡Gracias!
Excelente! Felicitaciones!
Gracias pana
Excelente escrito Héctor, en tono irónico se dicen las verdades, qué tristes son nuestras realidades!. Sigue escribiendo así. Saludos
Gracias Gina!
La sátira: ese perfumado humo de rebeldía que enardece la ira de los tiranos. Felicitaciones!
excelente!! aunque creo que con el video para cualquier sensato basta jajaja
Esto es una mierda
Gracias, en efecto, con el video sobran palabras.
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