abril 17, 2012
Y si no estás de acuerdo allá está la puerta…
abril 17, 2012
Por: Juan Pablo Martínez
Una de las secuelas que dejó la reciente marcha por la democracia convocada por el gobierno ecuatoriano es la polémica respecto a los posibles despidos de funcionarios públicos que no se sumaron a la marcha oficial. Primero un Gobernador envía una carta pidiendo la remoción de los funcionarios, luego el Secretario de Comunicación lo felicita públicamente, y por último, el Presidente de la República también apoya la moción. Revisemos los argumentos y posibles impactos detrás de este nuevo ataque a quienes se muestran en desacuerdo con el régimen.
Empecemos por revisar el argumento oficial. Rafael Correa dijo: “Los funcionarios de libre remoción, de alto nivel puestos por este Gobierno, no solo deben ser técnicos, deben ser políticos. Aquí no estamos administrando un sistema, estamos cambiando... Y el que no está comprometido... sí, deberá ser separado del cargo”. Si bien, al menos, el Presidente especifica que se refiere a funcionarios de alto nivel, me parece que la constante satanización del que piensa diferente ha llevado a Correa a argumentar algo claramente contraproducente para el país.
Un error del argumento presidencial es que parece confundir el compromiso de los servidores públicos con el respaldo a una marcha que, le pongan el nombre que le pongan, era una respuesta a una marcha de oposición que tenía un mensaje contra los proyectos mineros. Poniendo un ejemplo concreto: si un tecnócrata especialista en, por ejemplo, desarrollo urbano, que trabaja para X o Y gobernación, no está de acuerdo con la tesis del gobierno en el sector minero ¿eso afecta en algo su nivel de compromiso con el desarrollo urbano de X o Y sector? ¿Debe el sector público desprenderse de un funcionario que trabaja en un tema no relacionado a la minería y que puede servir al país, por no estar interesado en acudir a una marcha? Más aún, ¿no puede el Gobierno actuar de una manera menos hostil (por no decir esquizofrénica) y pensar que tal vez el funcionario simplemente no se apasiona por ese tema específico y por eso no tiene interés en acudir a la marcha, sin que eso signifique que es un enemigo de la revolución?
Hay casos en los que sí sería debatible el impacto de estar en desacuerdo con una política en el nivel de compromiso del funcionario. Para explicar este caso vale hacer un pequeño paréntesis y dejar claro un aspecto de Administración Pública: es absolutamente correcto que los objetivos de cada entidad del Estado estén definidos en base a los objetivos de la política del Gobierno de turno. Por ejemplo, en un gobierno que quiere poner énfasis en terminar la desnutrición infantil, uno de los objetivos prioritarios del Ministerio de Salud será trabajar en dicho tema. En pocas palabras: los objetivos son políticos, la ejecución es técnica. Ahora sí, en ese caso, si existiese un alto funcionario del Ministerio de Salud que estuviera en desacuerdo con dicha política ya que cree, por ejemplo, que los esfuerzos deberían estar dirigidos a la salubridad materna, entonces el funcionario debería dejar el cargo. Lo contraproducente es que el funcionario esté en desacuerdo con una política gubernamental que afecte su trabajo y su toma diaria de decisiones, sin que esto signifique que el funcionario debe estar de acuerdo con todo lo que diga un gobierno. Otro error en el argumento presidencial es no notar la importante diferencia entre este caso y el del primer párrafo.
Sin embargo, el error del argumento presidencial que más me preocupa es que el Presidente parece olvidar que los funcionarios públicos sirven al país, no al gobierno. En realidad este es el error que, probablemente, más repite el régimen actual ya que constantemente sus dirigentes parecen olvidar que, por más amor que tengan por su partido político, el Ecuador es más que la Revolución Ciudadana y no estar de acuerdo con esta última no significa ser un apátrida. Y resulta muy grave que el mensaje a los funcionarios públicos sea que el gobierno es lo primero: ¿qué debe hacer un funcionario público si se encuentra con información que podría perjudicar al gobierno? ¿Deben los funcionarios públicos expresar sus ideas y discordancias por el bien del debate y el argumento o agachar la cabeza y estar de acuerdo con todo lo que viene de arriba? A mi juicio personal, el llamado es a pensar primero en el gobierno y después en lo que diga tu conciencia o razón... Y eso no está bien.
Por último, me pregunto dónde queda la libertad de los funcionarios públicos para expresar argumentos técnicos que contradigan lo que diga su supervisor (seguramente algún fiel y leal revolucionario). Esta pregunta surge porque, a diferencia de lo que piensan los extremistas de lado y lado, las cosas casi nunca son blancas y negras, por lo tanto, casi siempre hay un espacio en el que debe haber debate y discutir la diferencia de ideas. ¿Usted no cree acaso que las declaraciones del presidente harán que los funcionarios se lo piensen dos veces antes de disentir en algún tema? ¿Qué haría usted si su familia depende de sus ingresos y expresar su opinión le pueda causar perder su trabajo o, por lo menos, perjudicar sus posibilidades de ser ascendido? Lamentablemente este tipo de cultura en el servicio público es perjudicial para todos los ecuatorianos.
Quedan algunos otros aspectos relevantes que no analizaré por motivos de espacio, sin embargo, le dejo otro par de preguntas en el aire: ¿está bien que a las marchas a favor del gobierno vayan personas pagadas con nuestros impuestos (si alguien está obligado a asistir para mantener su sueldo como servidor público entonces eso es lo que está sucediendo)? ¿Cree usted que los jóvenes mejor preparados van a querer entrar al servicio público sabiendo que gran parte de su éxito no se basará en su capacidad sino en su sumisión?
Y no, este tipo de medidas no son democráticas.
Imagen tomada de Cornwell Law
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)




16 comentarios:
los servidores públicos no pueden ser removidos de sus puestos por no acudir a una marcha en apoyo al gobierno. Y no hay pruebas de que eso haya ocurrido, más allá de las bolas cuadradas que a diario publican los medios.
¿ Conoces el nombre de un servidor público que fuera despedido por no acudir a una marcha del gobierno ?
Como seguramente es de tu conocimiento, existe todo un marco legal que regula la relación entre los servidores públicos y el Estado.
La relación entre el servidor público y su empleador, el Estado, se rige por un contrato, que además conlleva un nombramiento, que debe ser inscrito para que surta efecto. Es decir, es un contrato formal y no meramente consensual.
La ley prevee también las causales de terminación de ese contrato. Si no se las cumple, entonces el servidor público tiene derecho a una indemnización por terminación intempestiva.
¿ Has encontrado en los juzgados sentencias contra el estado originadas en una decisión del presidente Correa de despedir a un servidor público por no acudir a una marcha ?
Me gustaría conocer un solo caso.... probado, por supuesto, y no meras especulaciones a partir de titulares de prensa.
En lo personal, en tanto y cuanto no conozca al menos una sentencia ejecutoriada por despido intempestivo de un servidor público, por no acudir a una marcha del gobierno del presidente Correa, no encuentro sentido práctico a debatir el asunto.
Pero el funcionario de libre remoción es otra cosa.
Estos si están sometidos a la voluntad del presidente, quien es jefe de estado y jefe de gobierno al mismo tiempo. Lo de jefe de estado atañe a los aspectos administrativos, y lo de jefe de gobierno a los aspectos políticos, que incluyen una ideología, claramente anunciada en campaña por el presidente Correa.
El actual es un gobierno de izquierda, partidario del intervencionismo estatal, y por el cual los ecuatorianos nos decidimos en las urnas. Estar en contra de las políticas del gobierno, es estar en contra de lo decidido libremente por la mayoría en las urnas, lo cual el presidente pone en marcha usando el andamiaje legal del país. Y ese andamiaje legal contempla los llamados ¨funcionarios de libre remoción¨, que están a merced de la voluntad del presidente, por disposición de la Constitución y las leyes.
Por otra parte, recordemos que en el derecho nacido de la revolución francesa se presume la libertad de contratación. Es decir, nos obligamos libremente, con todo lo que ello implica, como es la aceptación tácita del marco legal que nos corresponde en una determinada relación. Y recordemos que la ley se entiende conocida por todos, presunción que no admite prueba en contrario.
Esto significa que quien acepta un cargo de libre remoción queda sometido a la voluntad del presidente, que es jefe de estado ( administración ) y jefe de gobierno ( política ) de la República del Ecuador, y se presume que el ciudadano que acepta el nombramiento sabe lo que significa ser ¨funcionario de libre remoción¨. Y si no lo sabe, salado. Y si dejó otro empleo por aceptar el cargo, para luego ser removido a la semana, y quedarse sin sueldo, también salado. Simplemente, se presume que su situación es consecuencia de decisiones libres.
Sobre la especulación de si los jóvenes querrán o no entrar a un gobierno, considerando la condición de libre remoción, también es una decisión libre y voluntaria, que no afecta a las atribuciones legales del presidente, como es la de escoger y despedir a sus colaboradores.
Por último, el despido de servidores públicos con o sin causa legal ( indemnización ), y la libre remoción de un funcionario del gobierno, son totalmente compatibles con la democracia, cuyas leyes precisamente contemplan estos casos y sus soluciones.
Pongan el nombre que pongan, lo justifiquen como quieran, esto es puro populismo garrotero: "o van a las marchas políticas A APOYARME o pierden el trabajo". Ya quisiera verles aplaudiéndolo con tanta calma si lo hiciera un empresario privado: "O van al juzgado a apoyarme o les despido". Ahí sí se quejarían, ¿no? Pero como lo hace el santó Correa está bien.
Esto es perseguir la disidencia, puro y simple: "o piensan igual que yo y me apoyan, o se largan". Dan asco, revolucionarios de pacotilla.
el principal marco legal que atañe a este articulo está conformado por las siguientes normas:
- Ley del Servicio Publico ( 2010 )
- Reglamento General a la Ley Orgánica del Servicio
Público ( 2011 )
- Decreto 813 ( reformas al Reglamento General a la Ley
Orgánica del Servicio Público )
- Estatuto del Régimen Jurídico y Administrativo de la
Función Ejecutiva ( 2002, con varias reformas )
Toda persona en este pais que entra al servicio publico está sujeto a esta normativa, y se presume que la conoce, sin posibiliad de prueba en contrario.
Para juzgar los actos del gobierno, y concretamente del presidente Correa, en relación al tema del articulo, conviene contar con pruebas ( sentencias ejecutoriadas ) que demuestren la violación a esta normativa.
El resto, son bolas cuadradas.
Estimado/s anónimo,
El Presidente, el Secretario de Comunicaicón y al menos un Gobernador han mostrado su apoyo a la idea. El artículo calramente critica los arguemntos de dichas personas. Si termina sucediendo o no, ya veremos, pero lo que es seguro es que ellos apoyan la tesis. Tampoco se acusa a nadie de violar ninguna normativa.
Si no están de acuerdo con algún argumento del artículo, entonces responder al argumento. El resto, son bolas cuadradas.
Saludos,
JPM
ningún apoyo vale la pena comentar, si no tiene base legal.
El presidente de la Republica solo puede hacer aquello para lo que està facultado por ley. Y es absurdo creer que el presidente Correa va a dar material de crítica a la oposición despidiendo sevidores publicos sin causa legal.
En cuanto a los funcionarios de libre remoción, todo està también en la ley.
Dura es la ley, esa es la Ley.
Y efectivamente, el resto son bolas cuadradas de los anticorreistas....
Pero, Qué parte de que en el artículo no se debate la legalidad no queda claro? Sin conocer la Ley, espero que lo que el Presidente propone sea legal.
Pero, acaso se te hace tan difícil entender que, sea legal o no, lo que se critico es el argumento de ciertos políticos, incluído el Presidente, de que eso sería algo apropiado y beneficioso para el país? No has visto que en este blog se han publicado artículos favorables y contrarios a políticas del gobierno y de la oposición?
Tus comentarios están tan lejanos del argumento del artículo que no habrá problema para los lectores para discernir.
Saludos,
JPM
el argumento del presidente, respecto de los funcionarios de libre remoción, es legal y políticamente correcto, además de beneficioso para el pais.
En todas las democracias del mundo, los presidentes cuentan con un grupo de colaboradores cercanos, que además de eficientes o conocedores de su trabajo, deben ser de su confianza. Esos son los llamados ¨funcionarios de libre remoción¨.
El presidente, como delegado ciudadano y responsable de las politicas para la administración del estado, tiene la facultad legal de remover a un funcionario que no sea de su confianza, o no concuerde con su ideología, o no acata sus órdenes. Y eso no tiene nada que ver con la democracia, como erróneamente se afirma al final del articulo.
Simplemente, cuando un ciudadano acepta un cargo de libre remoción, para incorporarse a un gobierno, se presume que acepta el marco legal inherente, el cual incluye la posibilidad de ser separado en cualquier momento.
Si un funcionario de libre remoción no está de acuerdo con las politicas del gobierno, lo correcto es que renuncie antes que lo separen del cargo, y se junte con los politicos que comparten sus ideas. Eso es lo honesto.
....y si recurro a las leyes para sostener mis opiniones, es porque este blog se define como de política, economía y derecho.
Si bien todas las opniones son respetables, así no las compartamos, en materia legal las cosas son menos flexibles.
El caso es que el presidente tiene la facultad de remover libremente funcionarios. Los motivos que alegue, así como la preparación o capacidad del funcionario, son legalmente intrascendentes.
El beneficio para el pais de esta arbitrariedad otorgada por ley al presidente, consiste en que la gobernabilidad y estabilidad politica empieza por la cohehsión del equipo de gobierno. El presidente puede escuchar una opinión o propuesta, pero no está obligado a aceptarla o someterse a la vountad de un colaborador.
Nuestras Constituciones, actual y pasadas, han establecido que el presidente es el jefe de estado y el jefe de gobierno de la Republica del Ecuador. Eso significa que él da las ordenes, y sus colaboradores obedecen. Y si no estás de acuerdo allá está la puerta… como acertadamente dice el titulo de este artículo.
Anónimo, el punto de Juan Pablo es que este artículo no versa sobre la facultad legal del Presidente para despedir o no a los funcionarios públicos. Por tanto, tus argumentos, válidos o no, no guardan relación con los argumentos expresados en este post.
creo que la facultad legal del presidente es el meollo de este tema. Reitero que las opiniones personales se respetan, pero solo desde una perspectiva legal es posible lograr una visión objetiva y con sentido práctico.
Ya que el autor pone un ejemplo para ilustrar su punto, me serviré del mismo para exponer el mio.
Así, el autor explica: ¨Poniendo un ejemplo concreto: si un tecnócrata especialista en, por ejemplo, desarrollo urbano, que trabaja para X o Y gobernación, no está de acuerdo con la tesis del gobierno en el sector minero ¿eso afecta en algo su nivel de compromiso con el desarrollo urbano de X o Y sector? ¿Debe el sector público desprenderse de un funcionario que trabaja en un tema no relacionado a la minería y que puede servir al país, por no estar interesado en acudir a una marcha?¨
Pues bien, si este ¨tecnócrata especialista en desarrollo urbano¨ es servidor publico no tiene la obligación de acudir a ninguna marcha del gobierno. Pero tampoco puede usar como púlpito su cargo para objetar políticamente al gobierno, pues eso es ilegal, y es causal de despido. Simplemente, tiene que hacer su trabajo, con calidad y sometiéndose a las directrices del gobierno que administra el estado. Y si no acepta ciertas politicas del gobienro, en el ámbito que sea, este tecnócrata ( servidor publico ) puede iniciar como cualquier ciudadano las acciones legales, para detener los proyectos gubernamentales que objetivamente considera inconvenientes para el pais, y en las próximas elecciones que vote por el candidato que satisfaga sus ideales.
En todo caso, Correa no lo puede despedir. Y si lo hace, es ilegal y el servidor tiene derecho a una indemnización, y el Estado puede repetir contra Correa. Sobre eso no hay más que decir.
Y si el tecnocrata del ejemplo es un funcionario de libre remoción, también le toca hacer su trabajo, y tampoco puede hacer politica contra el gobierno desde su cargo.
Lo honesto es que los funcionarios de libre remoción que al final del dia discrepan con Correa, se retiren del gobierno y creen sus propios movimientos, como de hecho ya ha ocurrido, y busquen el voto ciudadano.
Finalmente, no entiendo la preocoucpación del autor sobre el derecho a disentir de un funcionario de libre remoción, pues eso para nada afecta a la libertad de pensamiento y de expresión que tenemos todos los ciudadanos, y que a diario de ve en los medios ¨independientes¨.
Tampoco encuentro sentido a preocuparse sobre el sueldo de los servidores publicos, o de los funcionarios de libre remoción, que seen despedidos, ni por el bienestar de sus familias. Simplemente cada quien cuida su trabajo, dentro de los limites de la ley, que consagra los derechos y obligaciones de las partes en una relación.
Nuevamente, en la parte legal creo que no hay discusión. Comparto plenamente tu análisis jurídico.
Que pena si se ha dado este tipo de situaciones.
Jamás debería obligarse a alguien a acudir a una marcha; ya que el país no le está pagando para eso, sino para prestar un servicio al país.
Mi nombre es Javier Cevallos, soy músico católico y tengo que afirmar que ciertamente este tipo de presión existe. Personalmente tengo un familiar que trabaja en una institución pública y es ya norma que ellos deben participar de eventos de apoyo a los eventos de respaldo a el presidente. Aqui, más allá de preguntarse o justificar si se puede o no despedirlos, está de por medio la presión psicológica y el hecho de que se coarta la libertad individual de decidir en conciencia a quien se apoya.
Por eso me atrevo a poner en duda el "catolicismo" del Presidente Correa, pues si sus socialismo fracasado es del siglo XXI, su catolicismo, corresponde a épocas oscuras que nos ha tocado vivir en la fe, más no del siglo XXI.
El problema de esto es la generalización piensan que todo personal de libre remoción es o fue obligado a marchar y eso es falso, el SRI cerró? no el RCivil, no. Solo por un caso de directores en 1 provincia que afronta un enfrentamiento por el tema minero, deberían o no estos Directores, Coordinadores alinearse al plan de Gobierno, pues si no es asi, afuera. Porque si yo soy la maxima autoridad de ese GAD y supuestamente tengo que dar resultados de mi gestión política como respondo con gente que no esta alineada? Aunque no lo quieran ver este Gobierno es de resultados.
Abortegados sin criterio o sin valentía de defender nuestros principios, nuestro individualismo.
Es verdad lo que indica el Sr. Cevallos, conozco que personas que estan sin nombramiento son obligados asistir a las marchas politicas del gobierno porque les dicen que si no asisten pierden su empleo y no le van a dar nombramiento. Además me han comnetado que en algunas instituciones públicas que los empleados pasan estresados por los tantos despidos con o sin motivos, desmotivados y saturados trabajando como esclavos con bajos salarios y sin protestar, porque sino pierden sus trabajos, e incluso no les pagan en algunas instituciones públicas sus hora extras porque no hay presupuesto según alegan las autoridades.
Esto es lo que la revolución ciudadana quiere para sus mandantes? esclavitud? desconformidad? .....etc.
Publicar un comentario en la entrada