julio 18, 2012

Dogmatismo crediticio

julio 18, 2012
Por: Juan Pablo Martínez



Recientemente la Junta Bancaria introdujo una nueva resolución para evitar el sobreendeudamiento familiar. Esta medida consiste en prohibir la emisión de tarjetas de crédito por parte de almacenes comerciales. Ya que afortunadamente no hay ninguna ley que prohíba la realización de ventas a crédito, en la práctica se está pasando de otorgar crédito a través de un plástico a plasmarlo en papeles. Estos últimos son aún más difíciles de regular para evitar el sobreendeudamiento. Sí, una resolución con la que todos perdemos: ¡vaya papelón!

Este tipo de acciones suceden cuando las decisiones se basan en dogmas y no en la evidencia empírica: no hay que ser un historiador para saber que el crédito existe antes de que existiesen las tarjetas de crédito. Imagínese usted cuan alejados del mundo real deben estar quienes toman estas brillantes medidas. El dogmatismo de pensar que una falla de mercado se soluciona eliminando el mercado es tan peligroso como el dogmatismo de los libertarios que quieren desregular todo y esperar que la mano invisible solucione todos los mercados.

Dejando de lado a los extremistas, en el Ecuador existe un debate sano respecto a la regulación financiera. Por dicho motivo, e inclusive en los diarios que el gobierno aborrece, aparece la opinión de analistas más de centro que proponen medidas menos radicales pero que sí podrían ayudar a cumplir el objetivo del gobierno. Si es que efectivamente hay un problema de sobreendeudamiento que debe ser atendido, existe un abanico de opciones más sensatas: regular las tasas de interés, brindar capacitación masiva, establecer condiciones de liquidez para poder recibir créditos, crear un sistema de central de riesgo más efectivo, determinar requisitos de transparencia que deben cumplirse al momento de otorgar créditos, entre otros.

¿Se ha trabajado en otros aspectos  alineados con lo descrito en el párrafo anterior? Muy poco. En uno de los periódicos oficiales se anuncia que sesenta mil personas han sido capacitadas sobre uso responsable de tarjetas de crédito. Esto es muy bueno (aunque la escala tendría que aumentar dramáticamente), pero resulta inevitable pensar lo irónico que es capacitar en el buen uso de algo que acabas de prohibir. ¿No sería mejor aumentar la escala de la capacitación (talvez remplazando un poco la excesiva propaganda) y tomar medidas adicionales focalizadas hacia las familias sobreendeudadas?

Hoy esta resolución ha dejado a todos en peor situación. Las casas comerciales no han visto cambios en la regulación de sus políticas de crédito; por lo tanto, si antes le podían prestar a una familia sobreendeudada, ahora lo podrán seguir haciendo. Más aún, muchas de las personas sobreendeudadas deben tener tarjetas de crédito bancarias y no tendrán problemas en utilizarlas. Como resultado tenemos una disminución del mercado que afectará principalmente a personas de más bajos recursos sin acceso a tarjetas emitidas por bancos. Además, para el gobierno será aún más difícil controlar un mercado de emisión de papel que uno de emisión de tarjetas. Sin pragmatismo no habrá resultados.

Imagen tomada de http://mexiquebecoise.blogspot.com

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